viernes, 18 de marzo de 2011

SE DESPIDIÓ PEDRO RAMÍREZ ZAVALA. RADICARÁ EN BUENOS AIRES, ARGENTINA.


"El Atleta"
Ayer, viernes 4 de Marzo de 2011, recibimos la llamada de Pedro. El inolvidable "chita". El de las travesuras de la infancia y, caso anecdótico, en el último año de nuestra Primaria en "el 401", su desaparición. Muy precoz y una demostración antelada de la que sería su prolífica paternidad con un record de más de 20 descendientes. En aquella ocasión, 1949, causó conmoción en el colegio y movilizó a policías y diarios. Sintetizando. El "niño perdido" había fugado del hogar flechado por Eros y, gracias a Dios, fue recuperado.

Tiempo que no dialogábamos a través del hilo telefónico y esta vez, con su voz brillante pero algo anormal, nos decía que era para despedirse. Hace muchos años su esposa y varios de sus hijos, residen en Argentina. Han logrado posicionarse y creen conveniente que el padre y otros hermanos menores, se unan a la familia. La voz de Pedro, estaba afectada. Indudablemente que alejarse de la Patria, conlleva muchas y serias interrogantes. Nuestros años pesan y son para reflexionar. Esa es la disyuntiva que afronta.

Este palmino de nuestra promoción 54, realmente nos sorprendió. Es de los pocos con los que mantengo una relación sincera y con el que participamos en alguna celebraciones aniversario del Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo. Nos reencontramos el año pasado con Chávarri, Ardiles, mi hermano César y él, que vino acompañado por una de sus hijas. La cita fue en la entrada del famoso "401" de la Av. Primavera. En la misma esquina con General Suárez, un restaurante nos acogió al grupo y almorzamos.

Pedro Ramírez Zavala, fue campeón de maratón. Lo hemos reseñado anteriormente y publicado aquella foto de su sensacional triunfo. Nuestro vínculo, el permanente que jamás dejó de citarse, los años de escolares en la primaria y secundaria. Ser fundadores de la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" en 1950 y egresados en 1954. El cambio de nombre a "Ricardo Palma", fue debido a una Resolución Ministerial de 1957 que en sus fines, exigía para los colegios nacionales el de personajes históricos o ligados a la cultura nacional.

Debido a este cambio de nombre y en una de las celebraciones del aniversario del colegio, Pedro, que había conservado su uniforme e insignias desde que dejó las aulas, concurrió con su auténtico uniforme comando y demás complementos de la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano". Fue algo singular y una sorpresa para las diversas promociones de ex alumnos. Lo curioso y trascendente fue que ni el propio Pedro Ramírez Zavala, había reparado en las originales siglas que identificaban su insignia. Realmente anecdótico.

Este caballero de la amistad parte rumbo a Buenos Aires en donde radica gran parte de su numerosa familia. Está la esposa e hijos mayores y fue una decisión muy bien pensada. La unión hogareña y los años de ambos padres, obligaban a los hijos a realizar un esfuerzo que los una nuevamente por el resto de sus vidas. Había melancolía en la voz de Pedro. Dejar su país, sus lugares en los que creció y desarrolló hasta ser un excelente ciudadano y buen profesional, son motivo para que la nostalgia se adelante y lo afecte.

Le deseamos lo mejor. Hay el compromiso de la llamada telefónica y la obligación que tiene por delante de integrarse al mundo de la cibernética. Tiene el entusiasmo prendido y ojalá pronto volvamos a mantener esa amistad de escolares y grandes compañeros de aventuras. Como ya es clásico, no te decimos adiós. Hasta pronto Pedro Ramírez Zavala. Dios te acompaña y aquí esperaremos tu correo con ansiedad. Mis saludos al "che Carlitos" en la Chacarita y no dejes de comunicarte con tu "promo 54". ¡Feliz Viaje! Gracias.

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