viernes, 18 de marzo de 2011

"EL DÍA DEL LOCUTOR", CAYCHO Y CARMELINO EN CASA DE SERVÁN.

Carmelino, Serván y Caycho.
Fue el 8 de Diciembre de 2010. Una cita que se ha hecho tradicional en nuestro hogar y que congrega a viejos colegas y amigos para rendir homenaje al trabajo que ejercimos César Augusto, mi hermano, y yo. Novedad fue la visita, por vez primera, de dos compañeros de la promoción 58 del emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma de Surquillo: Hernán Caycho y César Carmelino. Hicieron realidad mis sueños de tenerlos en casa. Ellos son brillantes propulsores de "La Hermandad Palmista". A Hernán le debemos las fotografías de esta reseña.

Carmelino, Serván y Pizarro
Consecuencia de esta celebración del Día del Locutor, hoy se frecuentan a través de Internet con Roberto Salinas Benavides, quien siempre me agradece aquella dichosa oportunidad. En mi blog "Locutores en el Perú", reseñamos este acontecimiento. Hoy lo vuelvo a hacer para "El Ricardo Palma". En medio de esa alegría, tuve que lamentar la no presencia de Alfredo Filomeno Jarrín y Ernesto Ráez Mendiola, quienes se habían anunciado como fijos pero, por esos imponderables que nunca faltan, nos privaron de verlos. Esperaremos al próximo año

Zevallos y Salinas no creen
en nadie en su Día.
Ya con más serenidad debo pedirles disculpas a Carmelino y Caycho. Nuestra vieja sombrilla había mancado y no hubo tiempo, ni lo otro, para reemplazarla. El Sol quemante de Carabayllo, elevó la temperatura e hizo que la voz del locutor César Carmelino de la "Promo 58", ya venida a menos con una tremenda ronquera, no se hiciera oír. Fue víctima de sus rayos y ocasionó mi preocupación. Bueno, la realidad es que todos nos "soleamos" y supimos adaptarnos al momento y disfrutar de una reunión de amigos a todo dar. Gracias muchachos del emblemático colegio "Ricardo Palma" de Surquillo. Como siempre estuvieron presentes Carlitos Morán, Jaime Pizarro desde su Huaral querido, Manolo Zeña, querido colega de la radio, Gonzalo Chávez, cantor y vecino, Hamilton Zevallos, gran amigo y colega, César Serván y el negro "Coché", yunta de Salinas.

José Carlos y César Augusto
En una esquina de ese ring imaginario, dos personajes se confundían en coloquial diálogo: Hernán Caycho y Roberto Salinas. Fallé en no presentarlos como se merecían. No había programa ni libreto. Craso error. Al animador Beto Cadenas, en medio de mi alegría, no lo orienté para lo que comento. Luego de separar huesos de los plumíferos que se sacrificaron a la brasa, se iba a producir "El Show". Comprendí que nos ganó el tiempo y Hernán y César, se despedían casi sorpresívamente. Los retuve para dedicarles mi actuación. Quedó incompleta y mi ego defraudado. De todas maneras, gracias por su presencia amigos.

Beto Cadenas es el Animador
y Cantor todos los años.
Los adioses llegaron y los "ricardo palminos" enrumbaron a sus destinos de retorno. Recuerdo que, como si deseara quitarme una espina, me entregué a mis teclados y me reencontré con páginas musicales que añoraba. Toqué de todo. Una seguidilla de melodías incontenibles. Me lamentaba de que César y Hernán no disfrutaran de este desfile que, según todos los restantes, antes no había acontecido. Desde este blog, a ellos mil perdones y para otra vez será, si Dios quiere. Les agradezco de todo corazón su presencia y le dieron nuevos aires a nuestra celebración. En otro ambiente lo pasaban bien mis hijos, mi querida Antonieta y amada esposa y Juanita que se encargó de preparar las salchichas y relleno que suele regalarnos para la fiesta Jaime Pizarro Arquíñigo. Panes a granel y un "lonchecito" de primera,

Beto Cadenas, Carlos Morán
y Gonzalo Chávez
Repito. "El Día del Locutor", tuvo el privilegio de reunir en mi hogar por vez primera a dos compañeros del "Ricardo Palma". Cosa curiosa. Mis hermanos de promoción, los de la 54, Ardiles, Naranjo, Chávarri, Ramírez, etc., no han tenido hasta ahora, la voluntad demostrada por Carmelino y Caycho. De ninguna manera cambia mi afecto a todos. Los que egresamos del emblemático, aprendimos lo más importante: fidelidad al Alma Mater y a nuestros maestros y compañeros de aulas. ¡Viva el Ricardo Palma! ¡Viva el Día del Locutor! Hasta el otro año. Gracias.

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