Powered By Blogger

miércoles, 28 de abril de 2010

JOSÉ CHIARELLA ESPÍRITU. "DEPORTISTA ORGULLO DE SURQUILLO".

Prof. José Chiarella
Espíritu.
Cuando cursábamos nuestra primaria en el colegio "Primavera", el famoso 401 de Angamos, un exalumno hacía sus pinitos como profesor de educación física. Ya lo conocía a través de una foto de su promoción en la que posaba con todos sus compañeros, entre ellos mis hermanos Angel y Sócrates. Con sus pantalones cortos y en la primera hilera de sentados, muy circunspecto y ya demostrando carácter. Se trataba de José Chiarella Espíritu, popular muchacho de Surquillo de la calle González Prada.

Tendría en aquel entonces sus 22 años y empezaba sus actividades con canciones tradicionales de la vida escolar. Luego, todos al campo y muchas veces a la famosa "Huaca Juliana", a respirar el aire puro de los ya desaparecidos campos y sus verdores miraflorinos. Vendrían luego las prácticas de fútbol, basket y hasta el Baseboll. Era el nato profesor con alma de transmitir y educar. Y pasarían los años. Jugaría profesionalmente al fútbol, creo que lo hizo por el Municipal y adquirió notoriedad por su juego. Muy técnico y disciplinado.

Este deportista de naturaleza, muy estudioso de tácticas nuevas y siempre con ánimo de superación, se convirtió en técnico de fútbol. Dirigió a los grandes del balonpié peruano y tuvo ocasión de hacerlo con nuestro querido seleccionado, imponiendo su estilo siempre en el marco de la disciplina férrea, no muy simpatizada por las estrellas de aquellos tiempos. El profesor Chiarella, es siempre recordado con afecto y jamás se involucró en noticias sensacionalistas, dejando un ejemplo de honorabilidad y simpatía.

Su afán de conocimientos lo llevó fuera de la Patria y en Brasil reforzó los mismos para ponerlos en práctica en nuestro medio. Fue el estudioso por vocación. Pertenece a esa generación de entrenadores como Don Alfonso Huapaya, Arturo Fernández, Adelfo Magallanes y otros de una generación anterior a él. Llegó con toda su experiencia a asesor de nuestra selección para Mexico 70 y las que siguieron. En síntesis, empleó tácticas modernas en aquellos tiempos de improvisaciones, hasta la llegada de Didí.

Hoy disfruta de los años vividos, en unión de su esposa Ivete Quinhoes, dama de nacionalidad brasileña y ya adaptada al ritmo de José. Hay una buena descendencia: Roxana, Roberto y Silvio. Es amante de la playa, el campo y los paseos. Precísamente Roberto, uno de sus hijos, nos ilustró estas sus actividades y ya habrá ocasión de conversar con el "profe". Viene a nuestra memoria, aquella sorpresa a Ivete por su cumpleaños y que llegó "El Hombre del Acordeón" y disfrutamos de su alegría y entusiasmo en familia.

Permítannos evocar a sus hermanos Francisco, Maruja, Carlos, Lino, Margarita y Antonio Chiarella, gran camada que tuvimos el gusto de conocer en nuestras andanzas surquillanas. Sentimos gran alegría por saber de él. Aquí cumplimos con reseñar a los notables y eso fue JOSÉ CHIARELLA ESPÍRITU, un señor al que rendimos nuestro sincero homenaje, como seguidores de su limpia trayectoria deportiva. Estamos seguros de haberlo incluído en este blog de "Carlomagno el Surquillano" y que los reciba pleno de salud. Gracias.

martes, 27 de abril de 2010

MANUEL "TOTO" MOLFINO TABOADA. "EL GITANO SOLTERÓN" DE SURQUILLO. COMPOSITOR DEL VALS "MI PERDICION" POR EL "CHOLO BERROCAL".

Manuel Molfino
"Toto".
Lo repetiré siempre. Nos estamos dedicando a recordar a los amigos del pasado. Ese es nuestro homenaje a su trayectoria y que no queden en el triste olvido. Por otro lado, es grato referirnos a nuevos personajes que no tuvieron la vitrina deseada y sin embargo nos contagiaron de su arte y su entusiasmo. Este es el caso de Manuel Molfino Taboada, conocido popularmente como "Toto". Ya nos defendíamos con el acordeón y a modo de seguir practicándolo, lo hacíamos ensayando las canciones del compositor Salomón Díaz Hernández y este gran amigo.

Precísamente, Salomón nos conectó a integrar la agrupación del famoso y querido "Cholo Berrocal". No faltaban las fiestas y parte de nuestra actuación correspondía a la música popular y a hacer bailar a la gente  allá por 1958. Mi primer "crooner" fue Manuel "Toto" Molfino. Su repertorio, la música española, las castañuelas, el cante y el baile flamenco. Por supuesto la rumba, con toda su alegría, era su fuerte. Nos contagiaba su alegría y era parte integrante de las primeras presentaciones del "Cholo Berrocal" en lares surquillanos y de Barranco.

Su silueta espigada, cara de torero y pantalones apretados, convertían al juvenil Manuel Molfino en "El Gitano Solterón", en alusión a Juán Legido "El Gitano Señorón". Por aquellos tiempos, eran muy famosos Lola Flores, Los Xeis y el Niño de Utrera. Ese repertorio musical lo dominaba "Toto", seudónimo de este amigo que evocamos con gratitud. Caíamos en la divertida sociedad como anillo al dedo. El mano a mano de lo criollo y lo internacional, nos dio oportunidad de aprender sus secretos.

El cholo Berrocal, triunfaría más tarde con Salomón Díaz y allí están sus discos. Será motivo para otra estampa nuestra. Hace poco visité mi querido Surquillo y en una esquina, como impidiendo que un fuerte viento lo hiciera flamear, estaba Manuel. Portaba una canastilla cubierta de blanco mantel. Medio siglo sin vernos. Abrió sus gitanos ojos, extrajo de su pecho el relicario de sus rezos y percibí su emoción ante el vertiginoso recuerdo del ayer. No en vano ha pasado el tiempo y dejado sus huellas. En la foto de esta reseña se le aprecia muy bien conservado.

Otra de sus ocupaciones es el negocio de ropa. Es casi imposible conversar con él cuando, rodeado de sus caseritas y compradores, lista en manos, anota cada cuenta. Sabe lo que significa subsistir y es un personaje pintoresco de nuestro querido distrito. Dándose un tiempo para atendernos, añora aquellas presentaciones de ayer y nos pide una oportunidad de rememorarlas en alguna actividad. Ya no están Berrocal ni Salomón, pero queda la promesa empeñada. Es cuestión de ubicar el sitio y tiempo adecuados. Hay valses que le pertenecen y fueron grabados por "El Cholo Berrocal". Uno de ellos "Mi perdición".

Sigue como cantor. Es muy querido entre San Diego, Colina y San Miguel, frente al Municipio surquillano y está dedicado también a la "pasta, es decir, a la producción de pasteles. Los años le han adornado el cabello con el blanco de la harina que usa para sus bizcochos y continúa tan lúcido como siempre. Será motivo para que, acordeón en manos, toquemos la introducción de "La Bien Pagá" y con su arte y temple gitanos, vuelva a cantar: MANUEL "TOTO" MOLFINO TABOADA, "El Gitano Solterón" de Surquillo. Gracias.

viernes, 23 de abril de 2010

CARLOS SERVÁN "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN". ¡QUERER ES PODER!

Carlos Serván
Hice realidad una aspiración de mi infancia: ser músico. Terminados mis estudios secundarios, ya preveía lo que sería mi futuro. En el Colegio Nacional "Ricardo Palma", tuvimos la oportunidad de practicar la locución, al lado de Luis Orbegozo, alumno de mayor grado y que dirigía el Informativo a la hora del recreo. Lucho, llegó a ser locutor de Radio Miraflores y nosotros nos iniciaríamos en el 54 en Radio "Victoria". Debo al profesor Salustio Maldonado Robles, su orientación y apoyo.

Mi otra vocación, la música, quedó postergada. El profesor Oscar Velásquez, que nos fascinaba interpretando las polonesas de Chopin al piano, me exigía tener instrumento y lógicamente, por razones obvias, era imposible. Sin embargo, el profesor de canto Pietro Bruno, que me había probado para el coro, tuvo el acierto de obsequiarme un manual de ejercicios para los dedos y que consistía en indenpendizarlos a base de prácticas sin el instrumento. ¡Cuánto le debo a este maestro!.

En Victoria TV con
"Gaby Rossi".
Me había convertido en un maniático. No tenía las manos quietas y aprovechaba cualquier circunstancia para ejercitar mis dedos. Al ingresar a la radio, aproveché de pianistas como Raúl Huambachano, Reynaldo Cruz y otros, observándolos en acción y que me enseñaran algunas posiciones. Aprendí de "oido" y no pasó mucho tiempo para interpretar los valses y boleros de moda. Hasta que apareció "Gaby Rossi", que me presentó al maestro Nino Sorrentino y empecé a estudiar música.

Me dije: "QUERER ES PODER". Adquirí un acordeón y me enfrenté al pentagrama. No desaproveché el tiempo y devoraba los ejercicios con mi ansiedad y voluntad a plenitud. Tenía 22 años de edad y el reto era difícil. Mi profesor me alentaba y se asombraba de mis rápidos progresos. En Surquillo conocí al "Cholo Berrocal" y me uní a sus presentaciones con mi acordeón. No desaprovechaba nada y sin imaginármelo, enseñando a niños lo elemental, culminé esta misión.

"El Hombre del
Acordeón".
Serían mis amigos de colegio, los Hnos. Manuel y Jorge Revilla Villafuerte, los que me invitaron a integrar su grupo musical. Ambos eran percusionistas y llegaron los contratos. El público nos aceptaba y bailaba con nuestro repertorio de moda. En 1970, Domingo Rullo me convenció a ser profesional. Me proporcionó un "Transicord" (acordeón electrónico) y el amplificador y así, siempre con mis amigos, formé "Los Galenos". Como guitarrista me acompañaría Roberto Uceda, ex-integrante de "Los Guajiros".

Aceptábamos todos los eventos sociales y llegamos a importantes instituciones como "El Circolo Sportivo Italiano", los "Country Clubs", el "Club Esmeralda", etc. Cuando fungía de locutor en "CINCOMANÍA" por Panamericana T.V., Humberto Martínez Morosini, mi gran amigo y colega me bautizó como "El Hombre del Acordeón". Hoy he dejado el fuelle por los "teclados". Sigo en la brega y me siento orgulloso de haber cumplido mis sueños, superando los años a base de esfuerzo y dedicación. (Continuará).

"EL HOMBRE DEL ACORDEÓN" - Parte 2.

"El Hombre del
Acordeón".
Ingresamos con pié derecho al mundo de los "chivos". No conozco su significado pero, era la manera como se conocía a las fiestas, en nuestro ambiente de musicos. Manuel Revilla, mi primer baterista, con nobleza que reconozco muy digna, optó por retirarse al no sentirse apto para el campo profesional. Lo lamenté mucho y así, cuando cumplía mi turno de locutor en Canal 4, gracias al colega Antonio Esparza, que me recomendó a un joven con ganas de integrarse a mi conjunto, conocí a "Papi"..

Oscar Cornejo Purilla, muchacho de los Barrios Altos, se haría, luego de las pruebas respectivas, dueño del puesto. Me secundó con su ritmo y son, en la mayor parte de mi carrera musical. En otro blog de Internet y comentando el programa de televisión "Cincomanía", se hace alusión al "Hombre del Acordeón" y su baterista "Papi", en una presentación que hicéramos a modo de promocionarnos. Nuestra relación de amistad continúa inquebrantable y ahora, ya es abuelo.

Debo agradecer el aporte de otros bateristas que tocaron para mi. Alfonso Juárez, muchacho de Pueblo Libre, muy serio y disciplinado. A Raúl Sáenz, veterano percusionista que participaba en "Trampolín a la Fama" y un gran amigo al que tengo prendido en mis recuerdos. Jorge "Coqui" Neciosup, chiquillo de mata musical generacional y muy bueno. "Carita" Estrada", connotado baterista peruano. José Aponte, radicado en Estados Unidos y, el "Dolton" Fernando Bolarte, que le dio lustre al conjunto.

En la guitarra, tendré que recordar siempre a Roberto Uceda, amigo al que admiraba con "Los Guajiros", notable trío romántico de los años 50 y que se iniciara con "Los Penecas", época infantil. A Carlos Monteodoro "Pitota", dueño de un tremendo swing tropical y vecino mío en la Unidad Vecinal Nro. 3. Al entusiasta Manuel La Rosa, hoy dedicado al canto y, a todos los buenos guitarristas ocasionales, a los que tuve que recurrir cuando eran abundantes "los chivos".

"Carlos Serván y sus Teclas".
Un elemento fundamental en la agrupación fue "Lucho" Vivar. Cantor especialista en "todo". La cumbia, la salsa, el vals, la polca y la marinera. Sin dudas, el Animador de la fiesta. Le entraba hasta el rock y su fuerte era "La Plaga". Debo reconocer que los boleros estaban a cargo de Roberto Uceda. Finalmente, un recuerdo para nuestra movilidad: Juanito Barja y su "auto fantástico"; Don Juán Malpica y su Couster y Don Enrique Robles, que muriera baleado por el terrorismo. Todos, mis vecinos.

Una mención especial al Ing. Rubén Copara, amigo que se prestaba con su camioneta particular, a salvar los imprevistos y a Renzo Rubín, hoy todo un profesional "Speedy". "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN", fue mi pasado. Hoy somos, "CARLOS SERVÁN Y SUS TECLAS". Me transporta otro vecino: Don Carlos Durand. Ellos y mis músicos, están en mi corazón e, igualmente, mis dilectos clientes a los que saludo y agradezco haberme concedido el honor de animar sus reuniones. ¡VIVA LA MÚSICA!

UN COMENTARIO DE "ÚLTIMA HORA". Sus 60 Años.

Los periodistas de la replana criolla. De anteojos, Guido.
El artista peruano, llámese músico, cantor, pintor, actor, etc., tuvo un crítico de estilo diferente y, allá por 1950, se convirtió en el más acreditado personaje que premiaba su labor. Apareció con su columna "¿Qué pasa en Radio?". Fue el genial Guido Monteverde. Hoy, 16 de Enero de 2010, reeditando momentos gloriosos, fuí testigo de la enorme pasión que provocó este diario, en los que fueron sus periodistas, los que quedan del popular tabloide "Última Hora".


La cita fue en el famoso Hotel Bolivar, en aquel salón, donde antaño, se reunía el Presidente de la República, el cuerpo diplomático en el Perú y lo más selecto de la aristocracia limeña. Los tiempos han cambiado y esta tarde se dieron cita, para celebrar sus 60 años, notables de"Última Hora" como Don Alfonso Grados Bertorini, el gran "Toribio Gol", al que los años no le han impedido reunirse con los que siempre han sido sus colegas. Todo un lujo.

Tengo como recuerdo de este singular festejo, un número especial de "Última Hora". Aquel periódico que en el kiosco de la esquina, congregaba a multitud de lectores que festejaban sus titulares, siempre recurriendo a la "replana", aquella que supo imponer. Volver a apreciar a "Sampietri", "Serrucho" y "Chabuca", personajes de las tiras cómicas que matizaron de humor nuestra juventud. Y almorzar, con el mejor plato del menú: "la evocación".

No voy a nombrar a quienes participaron de esta grata reunión. No tengo autoridad para hacerlo. Si debo agradecer una compañía, la de mi amigo Alfredo Kato, el gran "Mirador" del Comercio, con el que pude brindar, dialogar y aquilatar el gran significado del periodismo profesional. Por supuesto, todas las gentileza que tuvo para con nosotros, el querido Carlos Hernando, amigo personal y siempre bien atendido por los locutores. Gracias.

Escuché los discursos y lamento, tal como sucede en nuestra organización locutoril, la falta de atención a los mismos. Es que nuestros sentidos se cruzan. El oído, la vista y el tacto, sucumben ante el olfato y el gusto. Esa carta del "cheff" estuvo muy buena. El tuvo la culpa. Además, la alegría y el festejo, nos invitan a comunicarnos en voz alta y, más aún, cuando nuestras orejas, ya no perciben los decibeles como antes.

Al finalizar, felicitar a los organizadores, mis amigos Justo Linares Chumpitaz y Roberto Salinas Benavides y agradecerle sus inmensas atenciones. A José Heredia, peón de lujo en el evento, mi reiterado aprecio. Una vez más, mi identificación con la noble causa de reunir a los colegas de siempre, para rendir el homenaje a los que se fueron y que hicieron grande, convirtiendo en historia peruana, al inolvidable diario "ÚLTIMA HORA".

"ÚLTIMA HORA" "Diario que impuso la Replana Criolla"


Mi amigo y "pata", Justo Linares Chumpitaz, con la vehemencia de su entusiasmo celebrante, me hace llegar una invitación para el sábado 16, con motivo de recordar un aniversario más de la aparición en el Perú, un 13 de Enero de l950, del tabloide periodístico más popular de todos los tiempos: "ÚLTIMA HORA". El "tono" estará de "candela" y hay que matricularse con 20 "lucas". Será a la 1.30 p.m. en el Gran Hotel Bolivar de Lima.


Justo Linares y quien reseña esta nota, cursábamos en 1950, el 1ro. de Secundaria en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo, una revolución educacional con otras unidades similares en todo el país, y el mejor recuerdo que nos dejó Manuel Andrés Odría, Presidente del Perú. Nuestra base era el emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma", un anexo guadalupano en Miraflores y que, por lógica de ubicación, es ahora orgullo de Surquillo.


Vivimos entonces, el nacimiento de este diario que acaparaba lectoría en los quioscos de cada esquina, revolucionando el estilo periodístico, con un mayor acercamiento al pueblo. Nuestros "profes", especialmente Don Miguel del Rosario, atildado y pulcro maestro de Castellano, no respaldaba la idea. Igual lo era José Velásquez Quevedo, notable actor teatral, a cargo del curso de Lenguaje y Literatura. Sin embargo, la "irreverencia" se impuso totalmente.

Los creadores de  Última Hora.
Gracias a "Última Hora", nuestro cancionero criollo alcanzó magnitud con Mario Cavagnaro, el compositor "replanero" que, con Garland y Pérez, "Los Troveros Criollos", impuso sus valses: "Yo la quería patita", "Carretas aquí es el tono", "Afane otro estofao", "Tupido pa' la finca" y "Hasta la remaceta", por nombrar algunos títulos. Me imagino a muchos navegantes cibernéticos, con dificultad para entendernos. Así, casi ugual, era "Última Hora".

Al desaparecer "La Prensa", editora igualmente del diario que comentamos, nos quedamos sólo con el recuerdo de "Sampietri", tira cómica de Julio Fairlie, o, el popular "Serrucho", creación de David Málaga, otro excepcional dibujante, los que con Raúl Villarán, el verdadero gestor del nuevo estilo, hicieron historia al lado de Guido Monteverde, Alberto Best, César Augusto Dávila y otros grandes de la pluma, que sería largo nombrar.

Lo cierto es que mi amigo colegial Justo Linares Chumpitaz, ya en toda su actividad profesional, estuvo inmerso en los éxitos de "Última Hora". Mis felicitaciones por los 60. Años de recuerdos y nostalgias. El 16 de Enero, a la 1.30 p.m., estaremos en el Bolivar, con los amigos de la replana y el buen humor, previa la cotización de 20 "chivilines" (soles peruanos) y, luego de "picar" al primero que se nos cruce, brindaremos por el acontecimiento. Gracias.

JUSTO LINARES CHUMPITAZ. LAUREADO PERIODISTA DE SURQUILLO QUE LABORÓ EN "ÚLTIMA HORA" Y EN LA TELEVISIÓN PERUANA.

Justo Linares
Chumpitaz
Es el amigo y compañero escolar de la infancia. El niño sano que se divertía a la hora del recreo jugando a la "pega", a los trompos, "enñocando" las bolitas de cristal, pateando la pelota de trapo y haciendo malabares con el bolero y otros juegos que solíamos practicar. Nuestra linda primaria transcurrió en el colegio Nro. 4404 del "chato" Zegarra en la calle San Agustín de Surquillo y también en el 401, el famoso "colegio Primavera" que dirigiera Don Angel Fernández Dávila en Miraflores y apodado graciosamente como "El Carioco". Ambos locales, lo digo con pena, convertidos ahora en negocios y cafeterías.

En la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano", inaugurada por el Presidente Odría en 1950, empezamos con nuestras ilusiones y sueños en el mundo del arte y del periodismo. Fue el maestro Salustio Maldonado Robles, propulsor de las Actividades Educativas quien, con muy buena pupila, nos supo orientar a los alumnos de acuerdo a su innata vocación. Allí probó Justo Linares su primer contacto con la redacción y la entrevista y cimentarse paso a paso hasta lograr una carrera que le permitió salir de frente al trabajo. Dicha gran Unidad Escolar se convertiría luego en nuestro querido y emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma".

Siempre distinguido por su labor periodística.
Pasó el tiempo y mi reencuentro con Justo Linares fue en el diario "La Tribuna", cuando este periódico del APRA, el Partido del Pueblo, se ubicaba en la calle Amargura. En aquel local funcionaba un comedor popular y salíamos de nuestras labores de locutor en radio Excelsior para desayunar. En medio de esos buenos potajes nos enteramos que ya pertenecía al mundo periodístico. Charlábamos al paso y desde aquel tiempo nuestros vínculos se han mantenido siempre cálidos y estrechos, gracias al vínculo recordatorio de nuestro colegio.

Es el periodista de pluma auténtica y su trayectoria ha tenido resonancia en los más importantes diarios limeños. Lleva anidado en su corazón y celebra cada año el aniversario del que fuera el más popular periódico de su época: "Última Hora". En la televisión adquirió renombre en "90 Segundos" de Frecuencia Latina Canal 2 y también vivió angustiosos momentos en aquel siniestro atentado terrorista del que fue víctima esa empresa. Laboró en América Televisión Canal 4 y su jubilación lo sorprende como Director de Informaciones del Congreso de la República.

Prof. Salustio Maldonado Robles
Justo Linares Chumpitaz es un gran hijo que suele alimentarse con el recuerdo de su amada progenitora, Doña Dominguita. Un amigo leal que supo despedir a su última morada al "Negro Mundo", personaje emblemático de Surquillo, hermano de Leopoldo Quiñónez, crack de nuestro fútbol nacional y padre de Marcelo Quiñónez, el campeón de los cuadrilateros boxísticos del Perú y a nivel mundial. Sus palabras para dicha ocasión merecen un cuadro por la belleza de su expresión y están reproducidas en otra reseña. Es un inquieto de la amistad y la prodiga a manos llenas. Muy querido en el gremio periodístico nacional.

Tuvimos la grata satisfacción, a su sugerencia, de homenajear en vida al maestro y guía Don Salustio Maldonado Robles. Le hicimos entrega de un Diploma Recordatorio con nuestras firmas y contando con la presencia de Roberto Salinas, periodista deportivo y mutuo amigo. Hubo palabras alusivas dando relieve al acto y que causaron su emoción ante la presencia del Director del plantel y numerosos alumnos e invitados. Esta es parte de la buena imagen de JUSTO LINARES CHUMPITAZ, laureado periodista de Surquillo, nacido en Supe y mejor amigo. Gracias.

martes, 20 de abril de 2010

SARA, MARTHA Y CARMEN: "HIJAS DEL PROFESOR JULIO ARBOLEDA PACHAS DEL COLEGIO NACIONAL "RICARDO PALMA" DE SURQUILLO.

Profesor Julio
Arboleda P.
Hemos venido recordando a nuestro colegio secundario el "Ricardo Palma" y, gracias a la revista que nos dio la satisfacción de evocarlo, les reseñamos una linda experiencia de nuestra vida. Nos hemos dedicado al mundo radial y televisivo como locutor. Otra de nuestras facetas es la de músico. Es variada la actividad que tuvimos. Desde animar fiestas y bailes hasta el de fungir de profesor de música, gracias al aliento de nuestros amigos Domingo Rullo, el gra músico argentino ya fallecido  y Benito Sorrentino Carlá, extraordinario acordeonista que radica con toda su familia en Caracas, Venezuela y mantenemos con él un diario encuentro con los correos de Internet. Benito es hijo de mi maestro Don Nino Sorrentino. El Profesor Julio Arboleda Pachas, fue nuestro maestro en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" cuando esta se inauguró en 1950 en Surquillo.

Sara
Los años 68, además de realizar algunos programas musicales, entre ellos "El Show de los Acordeonistas" en "Radio Luz", nos dio ocasión de transmitir estas experiencias a quienes gustaban de este instrumento. Así llegamos a los hogares de aficionados que deseaban para sus hijos, un adorno artístico. Se nos abrió las puertas de la familia Arboleda en Lince y conocimos a Doña Susana Huamán,  una encantadora y laboriosa mamá que, en la soledad de su viudez, entregaba sus esfuerzos a cultivar a sus seis encantadores hijos. Así, aprovechábamos el máximo de horas libres para entregarnos a esta grata faena. La mayor de la casa era la jovencita Sara, muy responsable y con quien hemos vuelto a tener contacto telefónico después de tanto tiempo pasado. Había entusiasmo y talento en ella y hoy es toda una profesional.

Martha
Había que enseñar a tres en una hora de clases y dejábamos las tareas y ejercicios correspondientes hasta la clase siguiente. Lo notable de esta reseña es el descubrimiento que hicimos. Estas niñas inolvidables resultaron ser hijas de nuestro querido profesor JULIO ARBOLEDA PACHAS, el autor de la letra del Himno Palmista con la música de Juán Ávalos Torres. Ambos ganaron el Concurso Nacional de 1957 y la contribución del Banco Continental con 500 soles de esa época. Los dos de la cálida Chincha. El profesor Arboleda es siempre muy recordado por su afán de cultivar en nosotros la lectura y su buena comprensión. Cada aniversario del colegio, ahora "Ricardo Palma", es siempre evocado cada vez que se entona el himno. Aquí tienen a Martha, nuestra querida ex alumna y esperamos no haya olvidado las clases de acordeón. Una de sus hijas, Susan Denisse Caballero, ha tenido la gentileza de comentar en este blog y se lo agradezco.

Carmen
Es bueno recordar que el primer himno fue alusivo a "Tomás Marsano" y cuya letra perteneció a Julio Noriega Pazos y José Velásquez Quevedo, este último un extraordinario actor teatral. La música fue del  maestro italiano Pietro Bruno Rissi, quien me obsequiara en 1950, aquel método para adiestrar los dedos sin instrumento al no poseer piano propio. En 1957, fecha en la que adquirimos el primer acordeón, pese a nuestra edad avanzada para el aprendizaje, gracias a ese método logramos el añorado objetivo hasta dedicarnos a la enseñanza. Han pasado muchos años y quien sabe si las hijas del Profesor Julio Arboleda han transmitido sus experiencias a sus nietos. Aquí está nuestra engreída, la menor del trío y que, a nuestro parecer, tenía una mayor vocación al instrumento musical. Es Carmen y reside en Venezuela con su linda familia y desde allí nos comenta su alegría de leernos.

Julio, Zulema y Antonieta.
Desde este rincón solitario de nuestras reseñas, un cariñoso saludo a Julio, Zulema y Antonieta Arboleda, a los que siempre evoco con nostalgia. A la abnegada señora Susana Huamán, hoy ya abuela con nietos encantadores y que supo ser madre y padre ante la ausencia de nuestro querido profesor Julio Arboleda Pachas, un fuerte abrazo. En una reunión de exalumnos del "Ricardo Palma", nos perdimos la oportunidad de un reencuentro debido a nuestra tardanza en llegar. La verdad es que lo lamentamos mucho y justo nuestro interés en concurrir a aquella cita, consistía en volverlos a ver. Las bendiciones de Dios y ojalá esto suceda en cualquier momento. Gracias.

miércoles, 7 de abril de 2010

EL EMBLEMÁTICO COLEGIO NACIONAL "RICARDO PALMA" DE SURQUILLO, NACIÓ UN 8 DE ABRIL DE 1950.


Un 8 de Abril de 1950, en una mañana luminosa, se iniciaron por primera vez las clases en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano", del entonces floreciente distrito de Surquillo. Cientos de niños y jóvenes estudiantes con ansias del saber, nos congregábamos en el gran patio de honor, para rendirle  homenaje a la Bandera y entonar nuestro Himno Patrio. Todos lucíamos el histórico uniforme comando, aquel que hiciera famosa a la fábrica Texoro y que dejaba de lado a los exclusivos de los colegios particulares.

Se cumplía así la gran revolución escolar del General Manuel Arturo Odría que, en todo el territorio del país, ponía al servicio de la masa estudiantil peruana estas obras monumentales nunca antes vistas. Por nombrarles algunas, empezaban igualmente las Grandes Unidades "Alfonso Ugarte", "Melitón Carbajal", "Ricardo Bentín" y "Pedro A. Labarte" en Lima. Si omito alguna otra, pido disculpas. El General Mendoza, Ministro de Educación, tuvo fundamental importancia en estas inauguraciones.

Los surquillanos como nosotros, jovencitos marginados por la economía cruel y dominante, hallábamos una maravillosa realidad. Estudiar en verdaderos ambientes escolares, con todas las infraestructuras puestas a nuestra disposición. Para los últimos años de Primaria a cargo del recordado Director Jorge Bellido Sigrest y toda la requerida para la Instrucción Secundaria y dirigida por el Dr. Víctor Rabanal Cárdenas. Se daba acceso a la rama Industrial, en horarios especiales pro vocación laboral.

De este colegio inaugural, que luego tomaría el nombre del tradicionista peruano "Ricardo Palma", supimos aprovechar sus innovadoras clases de Actividades Educativas a cargo del profesor Don Salustio Maldonado Robles. Entre otros, los alumnos Justo Linares Chumpitaz que se inscribiría en Periodismo y, quien reseña estas notas, en el Club de Locución y Radioteatro. Junto a Luis Orbegozo, excelente locutor que tenía a su cargo el Noticiero, leíamos a través del sistema de amplificación por parlantes los sucesos del día.

Nuestro compañero Linares, tan surquillano como nosotros, logró triunfar en "Ultima Hora", el diario más popular de la historia del periodismo y luego en la televisión vía Frecuencia Latina y América TV. Canal 4. La jubilación lo hallaría en el Congreso de la República como Director de Informaciones. Lucho Orbegozo, un talentoso artista de la pintura, ejercería la locución en Radio Miraflores al lado de Pedro Roncallo y como todos, haría un periplo por diversas emisoras de nuestra ciudad capital. 

César Augusto Serván, nuestro hermano, laboraría exitósamente en Radio Victoria y en Radio Nacional del Perú. Podemos mencionar a Miguel Loayza y Mario Osorio, dos talentosos futbolistas egresados de sus aulas. Médicos, militares, científicos y de otras importantes profesiones han egresado del emblemático Colegio Nacional "RICARDO PALMA" de Surquillo. Esta reseña se la debo a Justo Linares Chumpitaz, que tuvo la feliz idea de ponernos en autos y está inmerso en nuestra Asociacion de Ex Alumnos. Gracias.


domingo, 28 de marzo de 2010

¿CÓMO DESAPARECIERON LOS DINOSAURIOS?. ¡LA GRAVEDAD DE LA TIERRA!.

¡DINOSAURIOS!
Con el título de esta historia, cumplíamos en 1950 una tarea escolar. No recuerdo exactamente quien fue el profesor ni el curso en el que tratamos este tema. El resultado sería expuesto en una ceremonia especial con todo el alumnado presente. A nosotros, que no teníamos ni idea de como afrontarlo, se nos ocurrió aceptar el reto. Siempre nos gustó escribir y en nuestra vieja máquina de casa, tal como lo hago ahora frente al teclado de la computadora, nos arriesgamos a cumplir la misión.

Esta es una síntesis en la que exponemos lo que considerábamos una buena tesis. Siempre se habló de los dinosaurios y todos los mastodontes de la prehistoria. Aprovecharé que National Geographic sitúa a estos saurios, hace 67 millones de años atrás. Considerando esta cita, tenemos mayor la certeza de nuestra tesis. La gravedad de la Tierra era distinta a la actual y todo pesaba menos. Los que la habitaban volaban o flotaban. ¿Se imaginan?. Algo asi como estar en la Luna, nuestro satélite.

Machu Picchu
Se decía que lo de Machu Picchu no tenía explicación. ¿Cómo aquelllos seres humanos que no conocían la rueda, pudieron transportar las gigantescas piedras a tamañas alturas?. Me imaginaba en el Egipto de las famosas pirámides y viendo las películas fantasiosas con esclavos que perdían la vida con tremendo esfuerzo. Llegué a la conclusión de que sólo lo pudieron hacer, porque todo pesaba menos.  Para construir algo así, era necesario emplear grandes masas de piedra, inamovibles.

Tengan en cuenta que estas ideas, provenían de un colegial de 1ro. de Secundaria. Estábamos en la Gran Unidad Escolar "Ricardo Palma", nuestro emblemático Colegio de Surquillo. Teníamos sólo 15 años de edad y nos agradaba escribir locuras. Al Ingeniero Estremadoyro, aquel del Morro Solar, ya siendo locutor y en un programa de Pablo de Madalengoitia, le confié mi historia y asintió algo sorprendido. De pronto por quedar bien conmigo, aceptó que le parecía una buena tesis. Un gran señor.

Los gigantes de Tula. ¿Cómo
llegaron allí?
Agregué que en muchas pinturas rupestres, se exhibían hombres y animales volando. En los huacos y restos arqueológicos siempre se descubre elementos humanos en pleno vuelo. Todo sin explicación. Aquella piedra superpuesta en otra de gran dimensión o los monumentos de piedra mirando al mar, que nadie sabe cómo llegaron a ese lugar, sólo pudieron ser trasladados o erectos porque la gravedad de la tierra lo permitía. ¡De pronto, algo alteró todo!. La fuerza magnética creció y todo pesó más.

Es en ese cambio radical en el que los dinosaurios y todos los gigantes que habitaban la tierra, sucumbieron a su propio peso y allí quedaron para siempre. Pasaron los siglos y gracias a la arqueología, se descubrieron sus restos. Ganamos el concurso y hoy me encargo de desenterrar esta anécdota de nuestra vida escolar. Sin pretender la aceptación científica, la expongo para que Steven Spielberg realice otra de sus grandes películas. ¿o no?. ¡Todo puede hacerse realidad!. Ojalá se acuerden de nosotros. Gracias. 

jueves, 18 de marzo de 2010

"EL QUERIDO BARRIO DE SAN DIEGO EN SURQUILLO". ¡UNA NIÑEZ FELIZ!.

El querido barrio de San Diego es para nosotros la raiz de nuestra vida. Pasado el terremoto del 40, el Tte. Comisario Serván y su Barbarita de siempre, dejaron la calle Carmen en busca de la seguridad futura para su familia. Llegamos a esa quinta cuadra y la relación de amistad creció rápida. Los Valenzuela colindaban con nosotros. La esquina a la derecha mostraba el negocio de los Goya. Al frente destacaban los Caballero y los Del Pino. Más allá, la familia Montalvo y los Montalván.

Con el tiempo llegarían los Nakaya Nomura y allí aprendí una canción infantil del Japón: "Po po po, jato popó, mamenojochi yaru yaru yarudó, mamenojochi yaru yaru yarudó". Cómo olvidar a Iwau, Jogi, Kodó, Taeko, Nowaki y Kazugo con los que crecimos juntos. Don Francisco Goya, otro emigrante del Japón se casó con Dña. Florentina Villavicencio y sus hijos Carlos, Juán, Raúl e Hilda, están en nuestra memoria por siempre. Esta es parte de esa añorada época en mi Surquillo.

Rufino Valenzuela Ramírez, algo mayor que nosotros, llegó a doctorarse como médico y en esa etapa de infancia, nos regaló lo que siempre llevo conmigo: su amistad. Con Raúl Goya, "el chino", mantuvimos la calidez del muchachito que crece jugando a la pelota y prestándonos el cuaderno para cumplir con las tareas de la escuela. Evoco a Roque Cárdenas, un niño cajamarquino que caló en el barrio y se supo hacer querer. 
Supimos del trompo y las bolitas para "enñocar". No teníamos asfalto.

En nuestra cuadra era muy querido Don Leonidas Montalvo y su esposa María, padres de "Leoniditas", Carmen y Rosa. Su casa era compartida como carpintería y era el obligado a poner "los maderos" para los arcos de la cancha de futbol. Los cumpleaños de Leonidas Montalvo Pimentel, con "piñata" de por medio, eran un regalo para todos. Dulces y sorpresas y nuestra orquesta infantil con los peines y el papelito que los convertía en trompetas. Llegó a ser Juez y nos dejó hace pocos años.

La cuadra 6 con los Nuñez, los Matushita, los Chávez y los Abanto. Como dejar de nombrar a los Zúñiga y al flaco Fajardo, gran gorrero de tranvía y mi profesor en esta lid. Existía el "urbanito", una linea de omnibus que complementaba al Tranvía en su recorrido por Miraflores y Surquillo. De la calle Colina y en la que vivió Eduardo Márquez Talledo, se integraba a nosotros Carlitos Loayza, el inolvidable "pichicuy". ¡Qué peleas callejeras protagonizaba con Pasión Ramírez "Paco"! y sin ninguna razón.

Hoy evoco al Sr. Caballero, esforzado pintor y ejemplo de unión familiar. Su hermosa casita y muy bien pintada, lucía unos ventanales de vidrio que acababan por los suelos debido a los "peloteros". Cuando retorno a mi barrio de San Diego, sólo encuentro a "Gualo", Roberto Chávez y guardián vitalicio del Ciclista, nuestro cuadro de futbol. Ya dejó la peluquería, aquella de don Pedro Matushita y con él y nuestros sanos recuerdos, dejamos esta reseña de aquella niñez inolvidable. Gracias.

  

miércoles, 17 de marzo de 2010

UN AYER Y HOY EN LA VIDA DE JOSÉ CARLOS SERVÁN "EL SURQUILLANO".

César y yo con un tigrillo
en Ayacucho.
En alguna oportunidad les comenté que nací en Leoncio Prado 461 de Surquillo, casa que subsiste a pesar del tiempo transcurrido. Más tarde, por obligaciones del Comisario Serván, mi padre, nos trasladamos en "mancha" a Huaraz y donde nació mi hermano César. Asi era antes. La familia viajaba a donde iba el jefe. Por 1938, nuevamente retornamos a Surquillo pero a la calle Carmen. Allí nos sorprendió el terremoto del 40, con sus 8.02 de Richter. Ya comenté ese suceso. Todos mis estudios los realicé en Surquillo. Desde mis inolvidables Centros Escolares 401, "el Primavera", el 404, el del "Chato" en San Agustín, hasta el "Ricardo Palma", el emblemático que marcó mi vida.

Ni pensaba qué me
depararía la vida.
Anclamos finalmente en San Diego 566 y allí, gracias a la Srta. Obstretiz de apellido Pinedo, llegaron Luis Eduardo y Hernando, el último de los Serván que, en complicidad con Rosa Albarracín, han contribuído a generar 5 surquillanos más: José Luis el mayor, Daniel Alberto, Roberto "Tito", Iván "el terrible" y Carlos. Hice mi primera comunión en la Iglesia de San Vicente de Paul y nunca olvido al padre Daniel. El nos dio las pautas que debíamos seguir en nuestra vida futura y siempre ligados a Dios. Luego del catecismo, ayudaba al sacerdote en la tarea de alimentar con aire el fuelle que hacía sonar el órgano para la misa. Allí formé mis pantorrillas de tanto pedalear, pero estaba feliz, porque me permitía oír esos sonidos imborrables de la música que interpretaba el padre Daniel. Asi nació también  mi vocación musical.

El Teniente Guardia
Civil Ángel Serván Ch.
Cursaba el 2do. de primaria en el C. E. 4404 en una esquina de Huascar y San Agustín y era mi profesora, muy guapa ella, la Sra. Ibáñez. Muy tempranito fue la cita en el colegio. De allí, todos a la Iglesia  a cumplir con la confesión. Era un problema mayúsculo porque "no se debía mentir". No se si mi precocidad de charlar o mi poder de síntesis, hicieron que mi confesor se riera de mi confidencia. Le dije inocentemente que de los Diez Mandamientos, solo el QUINTO había evitado. Me regaló un caramelo. No pude cumplir con la penitencia porque lo único que recordaba era el Padre Nuestro, el Ave María y el Angel de la Guarda, como hasta hora. Así comulgué y llevo a Cristo en mi corazón por siempre. ¡Qué elegante y marcial lucía mi padre con su uniforme de Teniente de la Guardia Civil.

Mis tíos Lolo, Antonio y mi
querida madre Bárbara Meza
de Serván.
La única falla fue cuando me casé, al haber alquilado nuestro departamento en La Victoria. Mi cercanía a la emisora radial del mismo nombre donde laboraba, me alejó por primera vez de mi Surquillo querido. Llegaríamos luego a la Unidad Vecinal Nro. 3 y a San Eugenio en Lince. Finalmente, en la Urbanización Santa Isabel de Carabayllo. Cada vez que viajamos en la 13 o el "Rápido Nro. 5", mi mente recorre la historia de mi vida. Jamás dejé de visitar a mis padres y hermanos. Hoy que somos sólo 6, estamos más unidos que nunca y llego a San Diego para volver a vivir.

"El Hombre del
Acordeón".
Felicito y agradezco al Alcalde Gustavo Sierra Ortiz, por todo lo que hace por mi distrito y le deseo muchos éxitos. Espero algún día conocerlo y decirle que a pocos pasos del Municipio, existe una familia propiamente fundadora de Surquillo. Tengo mucho orgullo de haber nacido, crecido y educado en los colegios surquillanos y, gracias a ellos, ser lo que soy. Un locutor de la radio y la televisión. Un músico que llegó a amenizar con su acordeón y conjunto los mejores bailes de Lima y sigue en actividad. Ahora, "me la doy de escritor" con estas reseñas que viajan por Internet y tienen una regular aceptación. Vean "Locutores y Artistas en el Perú". A la izquierda les regalo una autofoto, que me tomé hace muchos años, con el acordeón brasilero que le adquirí a Carlos Manrique Carreño, por esos tiempos dedicado a las Clases Musicales e hicimos buena amistad.

La abuela Antonieta
y los nietos Alejandra
y Joaquín. ¡Mellizos!
Algo más y a modo de reconocer mi agradecimiento a la Dra. Patricia Pimentel Álvarez del Hospital Sabogal del Callao, mi oncóloga tratante y al Dr. Martín Colca que me operó y alejó el cáncer de mi vida. Seguimos en la lucha pero confiados en la grandeza de Dios. Un saludo y abrazo a mis amigos locutores y a los músicos que fueron mis acompañantes. A mis compañeros del Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo y a todos los Serván que encuentro en Internet. Hay mucho pan que rebanar en esta vida y les agradezco haber atendido este "Ayer y Hoy" de un surquillano que se alimenta con la dulzura de sus nietos Alejandra y Joaquín, cada vez más grandes y graciosos. La abuela Antonieta no cabe en sí de felicidad. Escribimos tanto, que hacerlo con gran voluntad, ha resultado una buena terapia para nuestra curación. Si está viviendo algo similar a nosotros, pruébelo. Es un milagro. Gracias.


viernes, 12 de marzo de 2010

"EL TERREMOTO DE 1940". LA EXPERIENCIA DE JOSÉ CARLOS.

Terremoto del 24 de Mayo 1940. 
Me faltaban cuatro meses para cumplir los 6 años de edad. Mis recuerdos en esa casita de la calle Carmen en Surquillo son agradables y ligados a la casi siempre costumbre de oír la radio: Aquella salita acogedora y ese receptor antiguo que me parecía mágico. Inocentemente hurgaba en busca de quienes hablaban y me los imaginaba unos seres pequeños dentro de esa caja de madera. Todavía se conserva en San Diego con sus tubos y otros elementos que nos permitían sintonizar la radio del Perú y el extranjero. Ese era el panorama evocativo de mis primeros años y fue precisamente en 1940, el 24 de Mayo, cuando jugaba distraído en el comedor y empecé a sentir ese ruido que crecía y me aturdía.

El piso me desestabilizó con su ondear y me sorprendí de ver como todos los objetos caían y las paredes vibraban con tal intensidad que advertí en una de sus esquinas un desprendimiento que cayó estruendosamente al piso. La mente de este niño no estaba preparada para tal suceso y se podría decir que no tenía temor. Mi madre, que tomaba un baño en la ducha, apareció con una colcha cubriéndola y ante su grito de ¡Saquen a los chicos!, Albina, una buena mujer que nos cuidaba, me tomó de las manos y con César mi hermano menor en brazos de mamá llegamos a la puerta de la calle. Todavía continuaba el temblor y una polvareda no permitía observar nada delante de nuestros ojos. Las caras de terror de la gente completaba ese panorama de tragedia.

Mi padre en su trabajo y mis hermanos en el colegio, ahondaban mucho más la preocupación de mi madre. Siempre nos hemos preguntado si aquel terremoto que marco 8.02 en la escala de Richter fue mayor a los que sucedieron en todo el transcurrir de nuestra vida. La verdad es que si. Debo aclarar que Chorrillos sufrió el mayor impacto de destrucción y de Lima centro igual. La mayoría de casas en Surquillo, unas de construcción noble y otras de adobe, no soportaron el sismo. Sin embargo la de la calle Carmen, en donde nos sorprendió el terremoto, se conserva  tan igual a la de 1940. Cada vez que paso por aquel lugar siento nostalgia de mi niñez y esos sucesos.

El cementerio surquillano se vino abajo del todo. Recuerdo que cuando íbamos al colegio teníamos que sortear los ataúdes destruidos y que dejaban ver las osamentas  en macabras escenas. Nuestra niñez no nos dejaba pensar en esa triste realidad y con los amigos nuevos del barrio, jugábamos inocentemente. Los más curiosos nos sorprendían portando en sus manos fémures, cráneos y otros restos que daban miedo. Desde allí se hizo costumbre asustar a los alumnos en el colegio primario, a modo de corregir malas actitudes, encerrarnos en el cuarto oscuro y que tenía como inquilino a una calavera. Peor aún con una vela dentro del cráneo  causaba efectos espeluznantes.

Hoy con todo lo acontecido en Chile y los recuerdos de Ancash, desastres verdaderos y crueles, quien escribe esto como aficionado a recordar el pasado, debo admitir que la naturaleza nos llama a la reflexión. Todo ese panorama de los cambios climáticos que nos presagian un final de la Tierra, gracias a Dios lejano, debe inducirnos a volver a nuestras antiguas costumbres de hermandad y creencias nobles. No cuesta nada amarnos los unos a los otros. A la juventud mis mejores deseos y que recuerden que el mundo seguirá siempre igual. Son muchos los que intimidan con presagios catastróficos a quienes no tienen fe en Dios. Inclusive, muchos se cae en los engaños y hasta cambian de creencias religiosas. Gracias.


jueves, 11 de marzo de 2010

"DRA. PATRICIA PIMENTEL ÁLVAREZ". ¡MI MÉDICO TRATANTE EN EL "SABOGAL"!.

Quiero dedicarle esta reseña, a mi médico oncóloga la Dra. Patricia Pimentel Álvarez. Luego de mi exitosa operación al colon por el Dr. Martín Colca Ccahuana, dentro de ese laberinto que se creó en nuestro interior a causa del tumor maligno extraído, nuevamente apareció el otro Martín, mi amigo el Dr. Mondragón para recomendarme a Patty, porque así la trato hoy y justo cuando el 4 de Marzo, he cumplído dos años de haber sido intervenido en el Hospital Sabogal del Callao. ¡Gracias Martín de Porres!.

Retrocedamos a la primera cita. Acompañado de Antonieta, mi esposa, nos tocó luego de gran espera, conocer a esta dama de la medicina. Por ignorancia o no se qué, no me imaginaba que aquel pedazo de colon extraído fuera cancer. Me ha acompañado siempre en mi vida, mi cuota de buen humor pero, ahora la cosa era distinta. Llegábamos a esta primera cita con Patty, luego de tres meses de recuperación. Jamás me imaginé la cruda realidad de mi enfermedad. Hasta que llegué al consultorio.

Pequeña de estatura, finita y muy femenina, nos recibió con una alegría natural y tuve la sensación de ingresar a una fiesta. Unos momentos antes, una generosa dama me había impuesto la mano durante la espera y aseguraba que Cristo, me había sanado. Bromeando sobre el particular le dije a Patty que de pronto ya no era necesario el tratamiento. Me respondió: si lo crees y tienes fe, ¿por qué no?. Empezó a ojear mi historia y me felicitó, por cuanto no había metástasis. ¡Metástasis!... ¿Cómo dice Doctora?.

¡Yo sólo tengo un tumor maligno! y, sin darme tiempo a reaccionar, agregó: José Carlos, tu tienes cancer. ¿cancer?. repliqué. Quedé mudo, anonadado y Antonieta empezó a llorar. Con esa experiencia de médico tratante a cientos de pacientes, agregó: tienes una suerte envidiable; los ganglios están limpios y de acuerdo a tus exámenes y diagnóstico, existen muchas probabilidades de seguir disfrutando de tu vida. Lo único que harás de ahora en adelante, es seguir rígidamente el tratamiento.

Nos despidió con la receta de Farmacia y gracias a Dios, existían las cápsulas. Encomendándome a las almas benditas de mis viejos y mi suegra querida, empecé el tratamiento y en cuanto terminó la primera fase, retorné al consultorio y así, entre problemas propios de cada hospital, cumplí fielmente todo. Los meses pasaron raudos y luego de otros minuciosos exámenes, Patty, con su optimismo de siempre, me dio nueva cita y así, sucesivamente, han transcurrido estos dos años a su cuidado.

Ya lo ven. Esa confianza en mi doctora, me ha permitido ingresar a realizar estos blogs. Mi hija Zoila me obsequió su computadora y si estoy enfermo de algo, es de esta bendita adicción a escribir y reseñar con una gran receptividad de los navegantes cibernéticos. Un consejo: ría cuanto más pueda. No haga bilis por nada y  ame a todos. No odie e imíteme. Me lo va a agradecer, como igualmente le digo a Dios: ¡CRACIAS SEÑOR, POR HABERME PUESTO EN MANOS DE LA DRA. PATRICIA PIMENTEL ÁLVAREZ!.

viernes, 5 de marzo de 2010

"LA HISTORIA DE LA REDONDA". ¡Drama de nuestra niñez Deportiva!.

Anteriormente reseñaba al Club "Ciclista Alianza Miraflores" de mi Surquillo querido. Aquel que lucía los colores del Deportivo Municipal, con la franja roja cruzada sobre la camisa blanca y pantalones azules. Medias de color plomo, tirando a celeste y los "chimpunes Mayurí". Las canchas futboleras existieron en lo que hoy es la Urbanización Aurora. Le decíamos el campo de "La Estrella". Otros lugares fueron San Antonio de Miraflores y Barranco. Por supuesto, viajábamos al norte chico y ganábamos.

Cuando muchachitos de la categoría "calichines" nos enfrentábamos a otros barrios, el lugar de la cita era en "la redonda", una conjunción de esquinas en San Antonio y cuyas pistas formaban un gran círculo, optimo e ideal para las contiendas. En Ecuador, se llevaba a cabo el Sudamericano de Fútbol y a alguien se le ocurrió denominar a la "redonda" como "Guayaquil". Una tarde jugábamos los de San Diego, Inca y San Miguel, contra los chiquillos de Dante y Leoncio Prado. El choque era de candela.

San Antonio, recién se urbanizaba pero, los nuevos vecinos, y con justa razón, no nos permitían jugar. Paco Ramírez, Rául Goya, Roque Cárdenas, Carlos Loayza, Rufino Valenzuela, Enrique del Pino, Carlos Serván. Tomás "el cholo" y César Augusto, mi hermano, formábamos el cuadro. En pleno sol y sin importarnos nada, nos entregábamos a lo que hoy se denomina "fulbito". Yo era el arquero, tres años mayor que César y, además de que no me hicieran goles, tenía que cuidarlo. ¡Cosas de hermanos!.

Estábamos corriendo el 44 del anterior siglo. Y corríamos como unos condenados hasta que, ¡Oh sorpresa!. Por el Sur, aparecían velozmente tres policías. En el lado Oeste, otros más y por el Norte, "el patuto", ¡el carro patrullero!. El Este, era nuestra salvación. Requerimiento obligado: ¡trepar paredes!. Tarea fácil para los más grandes y yo, tenía que ¡salvar a César!. Acorralados como estábamos, no había forma de huir. Más de 20 muchachitos desesperados, en una confusión de pensamientos e ideas.

Aquel "foquito milagroso" se prendió. Miré a todos lados. Era cuestión de segundos. La policía nos cercaba y casi todos desaparecían por los techos. Guié a mi hermano a gran velocidad a una obra en construcción y le dije que "cargara" ladrillos. ¡Sólo podía con uno!... Yo, más grandecito, cargaba dos. La policía estaba cerca y me encomendé a "mi angel de la guarda". Un maestro albañil, me guiño el ojo y me pidió le llevara agua. Lo hice. Llegó un uniformado y los Serván, ¡se morían de miedo!.

Creo que recordé hasta cuando estaba en el vientre de mi madre. Volví a mi tarea de los ladrillos y, sentí una manos poderosas en mis espaldas. ¡Hay!, grité. ¡Me agarró la policía! Y, no era así. Se trataba del maestro albañil que, sonriente, festejaba con otros, nuestra nerviosa treta. Creo amigos, hoy después de tantos años pasadps, que ese policía "se hizo el loco". Siempre recordamos con César Augusto, esta anécdota de nuestra niñez. Hoy, "Guayaquil", es una zona residencial de San Antonio, en Miraflores.

jueves, 4 de marzo de 2010

¡EL CLUB "CICLISTA ALIANZA MIRAFLORES"... de SURQUILLO!.

La blanqui roja del
"Alianza Ciclista
Miraflores!
Conversaba con mi amigo de la infancia Roberto Chávez, más conocido como "Gualo". Cada vez que llego al barrio, aquel de mis primeros pasos y aventuras, lo recuerdo en su acogedora peluquería de San Diego, aquella donde nos cortábamos el pelo todos los del equipo. Siempre estaban presentes, el "pucha" Abanto y mi hermano Carlitos Loayza "pichicuy", un personaje de mucha chispa y que me sorprendió una vez, al entonar un bolero que compuse en épocas de mi juventud. Con pena digo: ¡Ya no está con nosotros!.

El original dueño del negocio fue Don Pedro Matushita, agradable ciudadano japonés que llegara con inmigrantes de su país y que aportó su trabajo y cultura. ¡Inolvidable!. Otros fueron los Nakaya, los Nakamatsu, los Goya, los Goga y los Watanave. La mayoría fue comerciante. Gente digna y sobresaliente. Sus hijos, fueron los que nacieron y crecieron en nuestra Patria y hoy, se puede afirmar, son verdaderos peruanos que sienten el amor al país y cantan con fervor  nuestro Himno Nacional. Hay muchos nietos.

Se luce el "Alianza
Ciclista Miraflores"
Con "Gualo", ahora retirado de las faenas del afeite y buen corte de pelo, nos enteramos del progreso que acompaña al Club "Ciclista Alianza Miraflores", institución dedicada especialmente al futbol. Ya cuenta con local propio y dos pisos muy bien amoblados para solaz de sus jugadores. Cuando se fundó. no existía Surquillo  y de allí que Miraflores se lleve los honores. El problema surge desde que "Manuel Masías, el alcalde miraflorino, lo quiso recuperar como al Mercado, Estadio y Cementerio surquillanos". La franja roji blanca estaba inspirada en la divisa del Deportivo Municipal del Perú y del River Plate de Argentina.

Fue fundado hace 75 años y está por celebrar en Julio sus Bodas de Diamante. Evoco con nostalgia a los Goya, Carlos, Juán y Raúl, que supieron sudar la camiseta. A "Calichín" Carlos Hidalgo, arquero de los buenos. A Guillermo Morinaga "la cabra"; a los Hnos. Núñez y en especial a Oscar, reciéntemente fallecido. Al "capi" Juán Burrel, entrañable amigo; a Eugenio Tapia "el cabezón", todos jugadores de buen dominio y otros, que sería largo enumerar. Se que el Dr. Alva, de la "U", jugó por nuestro club.

Fue el número de Carlos
Goya Villavicencio.
El "Ciclista", como también se le conoce, fue originalmente una asociación de trabajadores muy utilizados en las faenas del reparto del pan y otros menesteres, en triciclos y bicicletas. Su flamante local, está ubicado en la calle Inca 184 de Surquillo. Es sobreviviente a una gran cantidad de clubes y esto se debe a la voluntad y apoyo de generosos socios, como Roberto Quispe, Amos López, Carlos Portocarrero y Nicolás Bravo, este último, grande entre los grandes del barrio. Fue un mecenas y nadie lo olvida.

Como anécdota les contaré que, en un partido de entrenamiento, jugué de puntero derecho y Alberto Ardiles, el popular "chatosqui", me anuló de tal manera, que me dediqué a locutor. El, con Roberto Chávez, han presidido ultimamente el Club. Lástima que estén en Tercera División pero, no es tarde para enmendar.  EL "CICLISTA ALIANZA MIRAFLORES"... de SURQUILLO",  sigue siendo el Club de mi juventud y espero, Dios mediante, con los que quedamos, celebrar los 75 al lado de los nuevos. Gracias.

domingo, 28 de febrero de 2010

"MANUEL REVILLA VILLAFUERTE". ¡EL PRIMER BATERISTA DEL HOMBRE DEL ACORDEÓN".

Uno de los traumas que la vida me dio fue, al concluir mis estudios, no haber intentado ser músico. Para el estudio secundario, en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo, concursé y obtuve el segundo lugar entre miles de postulantes y tuvimos la suerte de hallar una revolución en la enseñanza, por cuanto se aplicaban nuevos conceptos, que tendrían muchos años después, resultados positivos en quienes egresamos de lo que hoy se conoce como Colegio Nacional "Ricardo Palma".

Ingresamos en 1950, muchos compañeros de la primaria, entre ellos los hermanos Manuel y Jorge Revilla Villafuerte, hijos de un ciudadano cajamarquino radicado en Surquillo y que lucía el uniforme de Sub-Oficiales de la Fuerza Aerea Peruana. Fue con Jorge, con el que alimentamos vocaciones artísticas, tanto es así que, con Enrique Lonzoy, muy buena primera voz, conformamos "El Trío Los Ponchos" y éramos plato fuerte cantando boleros en las actividades de nuestro Colegio.

Concluído el Tercer Año y durante las vacaciones, postulé a un trabajo en el Arsenal Central de Aeronáutica y me di con la sorpresa de hallar a Manuel, el hermano mayor. Era frecuente alternar con él en el Club o en los viajes diarios desde Surquillo a Barranco. Laboré sólo un año, porque me despidieron. Es otra historia. La realidad es que, años después, sucedería un reencuentro por el 67. Los Revilla, siempre ligados a la música, habían adquirido instrumentos de percusión y necesitaban de un acordeonista.

Bailes caseros y de familia, fueron amenizados a modo de ensayos. Manuel, se lucía con su Batería de lujo y Jorge, era el bongoncero, timbalero y todo lo que producía ritmo. Comprometimos a otros amigo, Roberto Uceda, guitarrista y gran voz de "Los Guajiros" y, empezamos a pensar en serio. El público bailaba con nosotros. La fiesta se ponía buena y éramos incansables. Algo notable y que todos comentaban: "Los Galenos", eramos abstemios al trago.

¡Que recuerdos inlvidables!. Cuántas celebraciones festejamos y les pusimos el sabor musical. Manuel, nos pedía que "sonriéramos". ¡Estamos muy serios!...decía. Y empezamos a ser artistas. Ya vestíamos con "michi", la corbatita negra que adornaba "el cuello bien almidonado de nuestras camisas" y empezamos a cobrar. Mi amigo Manuel, el rimense surquillano, consiguió fiestas en "Faucett", su lugar de trabajo y en donde nos acompañó el éxito y el aplauso de sus ejecutivos y técnicos.

Ya no estamos en la brega pero, nuestra amistad, aquella adquirida en la niñez, en el colegio y en el campo de la música, está latente. Sigue residiendo en mi Surquillo querido, en la calle Carmen y acompañado de mi amiga Emilia Bedregal, su esposa miraflorina y su atenta hija Dayana Revilla Bedregal. Lo importante es que  hemos recordado el pasado y a  "MANUEL REVILLA VILLAFUERTE", el amigo que me incentivó en la Música con su hermano Jorge, mi inolvidable compañero de estudios. Gracias.