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domingo, 28 de marzo de 2010

¿CÓMO DESAPARECIERON LOS DINOSAURIOS?. ¡LA GRAVEDAD DE LA TIERRA!.

¡DINOSAURIOS!
Con el título de esta historia, cumplíamos en 1950 una tarea escolar. No recuerdo exactamente quien fue el profesor ni el curso en el que tratamos este tema. El resultado sería expuesto en una ceremonia especial con todo el alumnado presente. A nosotros, que no teníamos ni idea de como afrontarlo, se nos ocurrió aceptar el reto. Siempre nos gustó escribir y en nuestra vieja máquina de casa, tal como lo hago ahora frente al teclado de la computadora, nos arriesgamos a cumplir la misión.

Esta es una síntesis en la que exponemos lo que considerábamos una buena tesis. Siempre se habló de los dinosaurios y todos los mastodontes de la prehistoria. Aprovecharé que National Geographic sitúa a estos saurios, hace 67 millones de años atrás. Considerando esta cita, tenemos mayor la certeza de nuestra tesis. La gravedad de la Tierra era distinta a la actual y todo pesaba menos. Los que la habitaban volaban o flotaban. ¿Se imaginan?. Algo asi como estar en la Luna, nuestro satélite.

Machu Picchu
Se decía que lo de Machu Picchu no tenía explicación. ¿Cómo aquelllos seres humanos que no conocían la rueda, pudieron transportar las gigantescas piedras a tamañas alturas?. Me imaginaba en el Egipto de las famosas pirámides y viendo las películas fantasiosas con esclavos que perdían la vida con tremendo esfuerzo. Llegué a la conclusión de que sólo lo pudieron hacer, porque todo pesaba menos.  Para construir algo así, era necesario emplear grandes masas de piedra, inamovibles.

Tengan en cuenta que estas ideas, provenían de un colegial de 1ro. de Secundaria. Estábamos en la Gran Unidad Escolar "Ricardo Palma", nuestro emblemático Colegio de Surquillo. Teníamos sólo 15 años de edad y nos agradaba escribir locuras. Al Ingeniero Estremadoyro, aquel del Morro Solar, ya siendo locutor y en un programa de Pablo de Madalengoitia, le confié mi historia y asintió algo sorprendido. De pronto por quedar bien conmigo, aceptó que le parecía una buena tesis. Un gran señor.

Los gigantes de Tula. ¿Cómo
llegaron allí?
Agregué que en muchas pinturas rupestres, se exhibían hombres y animales volando. En los huacos y restos arqueológicos siempre se descubre elementos humanos en pleno vuelo. Todo sin explicación. Aquella piedra superpuesta en otra de gran dimensión o los monumentos de piedra mirando al mar, que nadie sabe cómo llegaron a ese lugar, sólo pudieron ser trasladados o erectos porque la gravedad de la tierra lo permitía. ¡De pronto, algo alteró todo!. La fuerza magnética creció y todo pesó más.

Es en ese cambio radical en el que los dinosaurios y todos los gigantes que habitaban la tierra, sucumbieron a su propio peso y allí quedaron para siempre. Pasaron los siglos y gracias a la arqueología, se descubrieron sus restos. Ganamos el concurso y hoy me encargo de desenterrar esta anécdota de nuestra vida escolar. Sin pretender la aceptación científica, la expongo para que Steven Spielberg realice otra de sus grandes películas. ¿o no?. ¡Todo puede hacerse realidad!. Ojalá se acuerden de nosotros. Gracias. 

jueves, 18 de marzo de 2010

"EL QUERIDO BARRIO DE SAN DIEGO EN SURQUILLO". ¡UNA NIÑEZ FELIZ!.

El querido barrio de San Diego es para nosotros la raiz de nuestra vida. Pasado el terremoto del 40, el Tte. Comisario Serván y su Barbarita de siempre, dejaron la calle Carmen en busca de la seguridad futura para su familia. Llegamos a esa quinta cuadra y la relación de amistad creció rápida. Los Valenzuela colindaban con nosotros. La esquina a la derecha mostraba el negocio de los Goya. Al frente destacaban los Caballero y los Del Pino. Más allá, la familia Montalvo y los Montalván.

Con el tiempo llegarían los Nakaya Nomura y allí aprendí una canción infantil del Japón: "Po po po, jato popó, mamenojochi yaru yaru yarudó, mamenojochi yaru yaru yarudó". Cómo olvidar a Iwau, Jogi, Kodó, Taeko, Nowaki y Kazugo con los que crecimos juntos. Don Francisco Goya, otro emigrante del Japón se casó con Dña. Florentina Villavicencio y sus hijos Carlos, Juán, Raúl e Hilda, están en nuestra memoria por siempre. Esta es parte de esa añorada época en mi Surquillo.

Rufino Valenzuela Ramírez, algo mayor que nosotros, llegó a doctorarse como médico y en esa etapa de infancia, nos regaló lo que siempre llevo conmigo: su amistad. Con Raúl Goya, "el chino", mantuvimos la calidez del muchachito que crece jugando a la pelota y prestándonos el cuaderno para cumplir con las tareas de la escuela. Evoco a Roque Cárdenas, un niño cajamarquino que caló en el barrio y se supo hacer querer. 
Supimos del trompo y las bolitas para "enñocar". No teníamos asfalto.

En nuestra cuadra era muy querido Don Leonidas Montalvo y su esposa María, padres de "Leoniditas", Carmen y Rosa. Su casa era compartida como carpintería y era el obligado a poner "los maderos" para los arcos de la cancha de futbol. Los cumpleaños de Leonidas Montalvo Pimentel, con "piñata" de por medio, eran un regalo para todos. Dulces y sorpresas y nuestra orquesta infantil con los peines y el papelito que los convertía en trompetas. Llegó a ser Juez y nos dejó hace pocos años.

La cuadra 6 con los Nuñez, los Matushita, los Chávez y los Abanto. Como dejar de nombrar a los Zúñiga y al flaco Fajardo, gran gorrero de tranvía y mi profesor en esta lid. Existía el "urbanito", una linea de omnibus que complementaba al Tranvía en su recorrido por Miraflores y Surquillo. De la calle Colina y en la que vivió Eduardo Márquez Talledo, se integraba a nosotros Carlitos Loayza, el inolvidable "pichicuy". ¡Qué peleas callejeras protagonizaba con Pasión Ramírez "Paco"! y sin ninguna razón.

Hoy evoco al Sr. Caballero, esforzado pintor y ejemplo de unión familiar. Su hermosa casita y muy bien pintada, lucía unos ventanales de vidrio que acababan por los suelos debido a los "peloteros". Cuando retorno a mi barrio de San Diego, sólo encuentro a "Gualo", Roberto Chávez y guardián vitalicio del Ciclista, nuestro cuadro de futbol. Ya dejó la peluquería, aquella de don Pedro Matushita y con él y nuestros sanos recuerdos, dejamos esta reseña de aquella niñez inolvidable. Gracias.

  

miércoles, 17 de marzo de 2010

UN AYER Y HOY EN LA VIDA DE JOSÉ CARLOS SERVÁN "EL SURQUILLANO".

César y yo con un tigrillo
en Ayacucho.
En alguna oportunidad les comenté que nací en Leoncio Prado 461 de Surquillo, casa que subsiste a pesar del tiempo transcurrido. Más tarde, por obligaciones del Comisario Serván, mi padre, nos trasladamos en "mancha" a Huaraz y donde nació mi hermano César. Asi era antes. La familia viajaba a donde iba el jefe. Por 1938, nuevamente retornamos a Surquillo pero a la calle Carmen. Allí nos sorprendió el terremoto del 40, con sus 8.02 de Richter. Ya comenté ese suceso. Todos mis estudios los realicé en Surquillo. Desde mis inolvidables Centros Escolares 401, "el Primavera", el 404, el del "Chato" en San Agustín, hasta el "Ricardo Palma", el emblemático que marcó mi vida.

Ni pensaba qué me
depararía la vida.
Anclamos finalmente en San Diego 566 y allí, gracias a la Srta. Obstretiz de apellido Pinedo, llegaron Luis Eduardo y Hernando, el último de los Serván que, en complicidad con Rosa Albarracín, han contribuído a generar 5 surquillanos más: José Luis el mayor, Daniel Alberto, Roberto "Tito", Iván "el terrible" y Carlos. Hice mi primera comunión en la Iglesia de San Vicente de Paul y nunca olvido al padre Daniel. El nos dio las pautas que debíamos seguir en nuestra vida futura y siempre ligados a Dios. Luego del catecismo, ayudaba al sacerdote en la tarea de alimentar con aire el fuelle que hacía sonar el órgano para la misa. Allí formé mis pantorrillas de tanto pedalear, pero estaba feliz, porque me permitía oír esos sonidos imborrables de la música que interpretaba el padre Daniel. Asi nació también  mi vocación musical.

El Teniente Guardia
Civil Ángel Serván Ch.
Cursaba el 2do. de primaria en el C. E. 4404 en una esquina de Huascar y San Agustín y era mi profesora, muy guapa ella, la Sra. Ibáñez. Muy tempranito fue la cita en el colegio. De allí, todos a la Iglesia  a cumplir con la confesión. Era un problema mayúsculo porque "no se debía mentir". No se si mi precocidad de charlar o mi poder de síntesis, hicieron que mi confesor se riera de mi confidencia. Le dije inocentemente que de los Diez Mandamientos, solo el QUINTO había evitado. Me regaló un caramelo. No pude cumplir con la penitencia porque lo único que recordaba era el Padre Nuestro, el Ave María y el Angel de la Guarda, como hasta hora. Así comulgué y llevo a Cristo en mi corazón por siempre. ¡Qué elegante y marcial lucía mi padre con su uniforme de Teniente de la Guardia Civil.

Mis tíos Lolo, Antonio y mi
querida madre Bárbara Meza
de Serván.
La única falla fue cuando me casé, al haber alquilado nuestro departamento en La Victoria. Mi cercanía a la emisora radial del mismo nombre donde laboraba, me alejó por primera vez de mi Surquillo querido. Llegaríamos luego a la Unidad Vecinal Nro. 3 y a San Eugenio en Lince. Finalmente, en la Urbanización Santa Isabel de Carabayllo. Cada vez que viajamos en la 13 o el "Rápido Nro. 5", mi mente recorre la historia de mi vida. Jamás dejé de visitar a mis padres y hermanos. Hoy que somos sólo 6, estamos más unidos que nunca y llego a San Diego para volver a vivir.

"El Hombre del
Acordeón".
Felicito y agradezco al Alcalde Gustavo Sierra Ortiz, por todo lo que hace por mi distrito y le deseo muchos éxitos. Espero algún día conocerlo y decirle que a pocos pasos del Municipio, existe una familia propiamente fundadora de Surquillo. Tengo mucho orgullo de haber nacido, crecido y educado en los colegios surquillanos y, gracias a ellos, ser lo que soy. Un locutor de la radio y la televisión. Un músico que llegó a amenizar con su acordeón y conjunto los mejores bailes de Lima y sigue en actividad. Ahora, "me la doy de escritor" con estas reseñas que viajan por Internet y tienen una regular aceptación. Vean "Locutores y Artistas en el Perú". A la izquierda les regalo una autofoto, que me tomé hace muchos años, con el acordeón brasilero que le adquirí a Carlos Manrique Carreño, por esos tiempos dedicado a las Clases Musicales e hicimos buena amistad.

La abuela Antonieta
y los nietos Alejandra
y Joaquín. ¡Mellizos!
Algo más y a modo de reconocer mi agradecimiento a la Dra. Patricia Pimentel Álvarez del Hospital Sabogal del Callao, mi oncóloga tratante y al Dr. Martín Colca que me operó y alejó el cáncer de mi vida. Seguimos en la lucha pero confiados en la grandeza de Dios. Un saludo y abrazo a mis amigos locutores y a los músicos que fueron mis acompañantes. A mis compañeros del Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo y a todos los Serván que encuentro en Internet. Hay mucho pan que rebanar en esta vida y les agradezco haber atendido este "Ayer y Hoy" de un surquillano que se alimenta con la dulzura de sus nietos Alejandra y Joaquín, cada vez más grandes y graciosos. La abuela Antonieta no cabe en sí de felicidad. Escribimos tanto, que hacerlo con gran voluntad, ha resultado una buena terapia para nuestra curación. Si está viviendo algo similar a nosotros, pruébelo. Es un milagro. Gracias.


viernes, 12 de marzo de 2010

"EL TERREMOTO DE 1940". LA EXPERIENCIA DE JOSÉ CARLOS.

Terremoto del 24 de Mayo 1940. 
Me faltaban cuatro meses para cumplir los 6 años de edad. Mis recuerdos en esa casita de la calle Carmen en Surquillo son agradables y ligados a la casi siempre costumbre de oír la radio: Aquella salita acogedora y ese receptor antiguo que me parecía mágico. Inocentemente hurgaba en busca de quienes hablaban y me los imaginaba unos seres pequeños dentro de esa caja de madera. Todavía se conserva en San Diego con sus tubos y otros elementos que nos permitían sintonizar la radio del Perú y el extranjero. Ese era el panorama evocativo de mis primeros años y fue precisamente en 1940, el 24 de Mayo, cuando jugaba distraído en el comedor y empecé a sentir ese ruido que crecía y me aturdía.

El piso me desestabilizó con su ondear y me sorprendí de ver como todos los objetos caían y las paredes vibraban con tal intensidad que advertí en una de sus esquinas un desprendimiento que cayó estruendosamente al piso. La mente de este niño no estaba preparada para tal suceso y se podría decir que no tenía temor. Mi madre, que tomaba un baño en la ducha, apareció con una colcha cubriéndola y ante su grito de ¡Saquen a los chicos!, Albina, una buena mujer que nos cuidaba, me tomó de las manos y con César mi hermano menor en brazos de mamá llegamos a la puerta de la calle. Todavía continuaba el temblor y una polvareda no permitía observar nada delante de nuestros ojos. Las caras de terror de la gente completaba ese panorama de tragedia.

Mi padre en su trabajo y mis hermanos en el colegio, ahondaban mucho más la preocupación de mi madre. Siempre nos hemos preguntado si aquel terremoto que marco 8.02 en la escala de Richter fue mayor a los que sucedieron en todo el transcurrir de nuestra vida. La verdad es que si. Debo aclarar que Chorrillos sufrió el mayor impacto de destrucción y de Lima centro igual. La mayoría de casas en Surquillo, unas de construcción noble y otras de adobe, no soportaron el sismo. Sin embargo la de la calle Carmen, en donde nos sorprendió el terremoto, se conserva  tan igual a la de 1940. Cada vez que paso por aquel lugar siento nostalgia de mi niñez y esos sucesos.

El cementerio surquillano se vino abajo del todo. Recuerdo que cuando íbamos al colegio teníamos que sortear los ataúdes destruidos y que dejaban ver las osamentas  en macabras escenas. Nuestra niñez no nos dejaba pensar en esa triste realidad y con los amigos nuevos del barrio, jugábamos inocentemente. Los más curiosos nos sorprendían portando en sus manos fémures, cráneos y otros restos que daban miedo. Desde allí se hizo costumbre asustar a los alumnos en el colegio primario, a modo de corregir malas actitudes, encerrarnos en el cuarto oscuro y que tenía como inquilino a una calavera. Peor aún con una vela dentro del cráneo  causaba efectos espeluznantes.

Hoy con todo lo acontecido en Chile y los recuerdos de Ancash, desastres verdaderos y crueles, quien escribe esto como aficionado a recordar el pasado, debo admitir que la naturaleza nos llama a la reflexión. Todo ese panorama de los cambios climáticos que nos presagian un final de la Tierra, gracias a Dios lejano, debe inducirnos a volver a nuestras antiguas costumbres de hermandad y creencias nobles. No cuesta nada amarnos los unos a los otros. A la juventud mis mejores deseos y que recuerden que el mundo seguirá siempre igual. Son muchos los que intimidan con presagios catastróficos a quienes no tienen fe en Dios. Inclusive, muchos se cae en los engaños y hasta cambian de creencias religiosas. Gracias.


jueves, 11 de marzo de 2010

"DRA. PATRICIA PIMENTEL ÁLVAREZ". ¡MI MÉDICO TRATANTE EN EL "SABOGAL"!.

Quiero dedicarle esta reseña, a mi médico oncóloga la Dra. Patricia Pimentel Álvarez. Luego de mi exitosa operación al colon por el Dr. Martín Colca Ccahuana, dentro de ese laberinto que se creó en nuestro interior a causa del tumor maligno extraído, nuevamente apareció el otro Martín, mi amigo el Dr. Mondragón para recomendarme a Patty, porque así la trato hoy y justo cuando el 4 de Marzo, he cumplído dos años de haber sido intervenido en el Hospital Sabogal del Callao. ¡Gracias Martín de Porres!.

Retrocedamos a la primera cita. Acompañado de Antonieta, mi esposa, nos tocó luego de gran espera, conocer a esta dama de la medicina. Por ignorancia o no se qué, no me imaginaba que aquel pedazo de colon extraído fuera cancer. Me ha acompañado siempre en mi vida, mi cuota de buen humor pero, ahora la cosa era distinta. Llegábamos a esta primera cita con Patty, luego de tres meses de recuperación. Jamás me imaginé la cruda realidad de mi enfermedad. Hasta que llegué al consultorio.

Pequeña de estatura, finita y muy femenina, nos recibió con una alegría natural y tuve la sensación de ingresar a una fiesta. Unos momentos antes, una generosa dama me había impuesto la mano durante la espera y aseguraba que Cristo, me había sanado. Bromeando sobre el particular le dije a Patty que de pronto ya no era necesario el tratamiento. Me respondió: si lo crees y tienes fe, ¿por qué no?. Empezó a ojear mi historia y me felicitó, por cuanto no había metástasis. ¡Metástasis!... ¿Cómo dice Doctora?.

¡Yo sólo tengo un tumor maligno! y, sin darme tiempo a reaccionar, agregó: José Carlos, tu tienes cancer. ¿cancer?. repliqué. Quedé mudo, anonadado y Antonieta empezó a llorar. Con esa experiencia de médico tratante a cientos de pacientes, agregó: tienes una suerte envidiable; los ganglios están limpios y de acuerdo a tus exámenes y diagnóstico, existen muchas probabilidades de seguir disfrutando de tu vida. Lo único que harás de ahora en adelante, es seguir rígidamente el tratamiento.

Nos despidió con la receta de Farmacia y gracias a Dios, existían las cápsulas. Encomendándome a las almas benditas de mis viejos y mi suegra querida, empecé el tratamiento y en cuanto terminó la primera fase, retorné al consultorio y así, entre problemas propios de cada hospital, cumplí fielmente todo. Los meses pasaron raudos y luego de otros minuciosos exámenes, Patty, con su optimismo de siempre, me dio nueva cita y así, sucesivamente, han transcurrido estos dos años a su cuidado.

Ya lo ven. Esa confianza en mi doctora, me ha permitido ingresar a realizar estos blogs. Mi hija Zoila me obsequió su computadora y si estoy enfermo de algo, es de esta bendita adicción a escribir y reseñar con una gran receptividad de los navegantes cibernéticos. Un consejo: ría cuanto más pueda. No haga bilis por nada y  ame a todos. No odie e imíteme. Me lo va a agradecer, como igualmente le digo a Dios: ¡CRACIAS SEÑOR, POR HABERME PUESTO EN MANOS DE LA DRA. PATRICIA PIMENTEL ÁLVAREZ!.

viernes, 5 de marzo de 2010

"LA HISTORIA DE LA REDONDA". ¡Drama de nuestra niñez Deportiva!.

Anteriormente reseñaba al Club "Ciclista Alianza Miraflores" de mi Surquillo querido. Aquel que lucía los colores del Deportivo Municipal, con la franja roja cruzada sobre la camisa blanca y pantalones azules. Medias de color plomo, tirando a celeste y los "chimpunes Mayurí". Las canchas futboleras existieron en lo que hoy es la Urbanización Aurora. Le decíamos el campo de "La Estrella". Otros lugares fueron San Antonio de Miraflores y Barranco. Por supuesto, viajábamos al norte chico y ganábamos.

Cuando muchachitos de la categoría "calichines" nos enfrentábamos a otros barrios, el lugar de la cita era en "la redonda", una conjunción de esquinas en San Antonio y cuyas pistas formaban un gran círculo, optimo e ideal para las contiendas. En Ecuador, se llevaba a cabo el Sudamericano de Fútbol y a alguien se le ocurrió denominar a la "redonda" como "Guayaquil". Una tarde jugábamos los de San Diego, Inca y San Miguel, contra los chiquillos de Dante y Leoncio Prado. El choque era de candela.

San Antonio, recién se urbanizaba pero, los nuevos vecinos, y con justa razón, no nos permitían jugar. Paco Ramírez, Rául Goya, Roque Cárdenas, Carlos Loayza, Rufino Valenzuela, Enrique del Pino, Carlos Serván. Tomás "el cholo" y César Augusto, mi hermano, formábamos el cuadro. En pleno sol y sin importarnos nada, nos entregábamos a lo que hoy se denomina "fulbito". Yo era el arquero, tres años mayor que César y, además de que no me hicieran goles, tenía que cuidarlo. ¡Cosas de hermanos!.

Estábamos corriendo el 44 del anterior siglo. Y corríamos como unos condenados hasta que, ¡Oh sorpresa!. Por el Sur, aparecían velozmente tres policías. En el lado Oeste, otros más y por el Norte, "el patuto", ¡el carro patrullero!. El Este, era nuestra salvación. Requerimiento obligado: ¡trepar paredes!. Tarea fácil para los más grandes y yo, tenía que ¡salvar a César!. Acorralados como estábamos, no había forma de huir. Más de 20 muchachitos desesperados, en una confusión de pensamientos e ideas.

Aquel "foquito milagroso" se prendió. Miré a todos lados. Era cuestión de segundos. La policía nos cercaba y casi todos desaparecían por los techos. Guié a mi hermano a gran velocidad a una obra en construcción y le dije que "cargara" ladrillos. ¡Sólo podía con uno!... Yo, más grandecito, cargaba dos. La policía estaba cerca y me encomendé a "mi angel de la guarda". Un maestro albañil, me guiño el ojo y me pidió le llevara agua. Lo hice. Llegó un uniformado y los Serván, ¡se morían de miedo!.

Creo que recordé hasta cuando estaba en el vientre de mi madre. Volví a mi tarea de los ladrillos y, sentí una manos poderosas en mis espaldas. ¡Hay!, grité. ¡Me agarró la policía! Y, no era así. Se trataba del maestro albañil que, sonriente, festejaba con otros, nuestra nerviosa treta. Creo amigos, hoy después de tantos años pasadps, que ese policía "se hizo el loco". Siempre recordamos con César Augusto, esta anécdota de nuestra niñez. Hoy, "Guayaquil", es una zona residencial de San Antonio, en Miraflores.

jueves, 4 de marzo de 2010

¡EL CLUB "CICLISTA ALIANZA MIRAFLORES"... de SURQUILLO!.

La blanqui roja del
"Alianza Ciclista
Miraflores!
Conversaba con mi amigo de la infancia Roberto Chávez, más conocido como "Gualo". Cada vez que llego al barrio, aquel de mis primeros pasos y aventuras, lo recuerdo en su acogedora peluquería de San Diego, aquella donde nos cortábamos el pelo todos los del equipo. Siempre estaban presentes, el "pucha" Abanto y mi hermano Carlitos Loayza "pichicuy", un personaje de mucha chispa y que me sorprendió una vez, al entonar un bolero que compuse en épocas de mi juventud. Con pena digo: ¡Ya no está con nosotros!.

El original dueño del negocio fue Don Pedro Matushita, agradable ciudadano japonés que llegara con inmigrantes de su país y que aportó su trabajo y cultura. ¡Inolvidable!. Otros fueron los Nakaya, los Nakamatsu, los Goya, los Goga y los Watanave. La mayoría fue comerciante. Gente digna y sobresaliente. Sus hijos, fueron los que nacieron y crecieron en nuestra Patria y hoy, se puede afirmar, son verdaderos peruanos que sienten el amor al país y cantan con fervor  nuestro Himno Nacional. Hay muchos nietos.

Se luce el "Alianza
Ciclista Miraflores"
Con "Gualo", ahora retirado de las faenas del afeite y buen corte de pelo, nos enteramos del progreso que acompaña al Club "Ciclista Alianza Miraflores", institución dedicada especialmente al futbol. Ya cuenta con local propio y dos pisos muy bien amoblados para solaz de sus jugadores. Cuando se fundó. no existía Surquillo  y de allí que Miraflores se lleve los honores. El problema surge desde que "Manuel Masías, el alcalde miraflorino, lo quiso recuperar como al Mercado, Estadio y Cementerio surquillanos". La franja roji blanca estaba inspirada en la divisa del Deportivo Municipal del Perú y del River Plate de Argentina.

Fue fundado hace 75 años y está por celebrar en Julio sus Bodas de Diamante. Evoco con nostalgia a los Goya, Carlos, Juán y Raúl, que supieron sudar la camiseta. A "Calichín" Carlos Hidalgo, arquero de los buenos. A Guillermo Morinaga "la cabra"; a los Hnos. Núñez y en especial a Oscar, reciéntemente fallecido. Al "capi" Juán Burrel, entrañable amigo; a Eugenio Tapia "el cabezón", todos jugadores de buen dominio y otros, que sería largo enumerar. Se que el Dr. Alva, de la "U", jugó por nuestro club.

Fue el número de Carlos
Goya Villavicencio.
El "Ciclista", como también se le conoce, fue originalmente una asociación de trabajadores muy utilizados en las faenas del reparto del pan y otros menesteres, en triciclos y bicicletas. Su flamante local, está ubicado en la calle Inca 184 de Surquillo. Es sobreviviente a una gran cantidad de clubes y esto se debe a la voluntad y apoyo de generosos socios, como Roberto Quispe, Amos López, Carlos Portocarrero y Nicolás Bravo, este último, grande entre los grandes del barrio. Fue un mecenas y nadie lo olvida.

Como anécdota les contaré que, en un partido de entrenamiento, jugué de puntero derecho y Alberto Ardiles, el popular "chatosqui", me anuló de tal manera, que me dediqué a locutor. El, con Roberto Chávez, han presidido ultimamente el Club. Lástima que estén en Tercera División pero, no es tarde para enmendar.  EL "CICLISTA ALIANZA MIRAFLORES"... de SURQUILLO",  sigue siendo el Club de mi juventud y espero, Dios mediante, con los que quedamos, celebrar los 75 al lado de los nuevos. Gracias.

domingo, 28 de febrero de 2010

"MANUEL REVILLA VILLAFUERTE". ¡EL PRIMER BATERISTA DEL HOMBRE DEL ACORDEÓN".

Uno de los traumas que la vida me dio fue, al concluir mis estudios, no haber intentado ser músico. Para el estudio secundario, en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo, concursé y obtuve el segundo lugar entre miles de postulantes y tuvimos la suerte de hallar una revolución en la enseñanza, por cuanto se aplicaban nuevos conceptos, que tendrían muchos años después, resultados positivos en quienes egresamos de lo que hoy se conoce como Colegio Nacional "Ricardo Palma".

Ingresamos en 1950, muchos compañeros de la primaria, entre ellos los hermanos Manuel y Jorge Revilla Villafuerte, hijos de un ciudadano cajamarquino radicado en Surquillo y que lucía el uniforme de Sub-Oficiales de la Fuerza Aerea Peruana. Fue con Jorge, con el que alimentamos vocaciones artísticas, tanto es así que, con Enrique Lonzoy, muy buena primera voz, conformamos "El Trío Los Ponchos" y éramos plato fuerte cantando boleros en las actividades de nuestro Colegio.

Concluído el Tercer Año y durante las vacaciones, postulé a un trabajo en el Arsenal Central de Aeronáutica y me di con la sorpresa de hallar a Manuel, el hermano mayor. Era frecuente alternar con él en el Club o en los viajes diarios desde Surquillo a Barranco. Laboré sólo un año, porque me despidieron. Es otra historia. La realidad es que, años después, sucedería un reencuentro por el 67. Los Revilla, siempre ligados a la música, habían adquirido instrumentos de percusión y necesitaban de un acordeonista.

Bailes caseros y de familia, fueron amenizados a modo de ensayos. Manuel, se lucía con su Batería de lujo y Jorge, era el bongoncero, timbalero y todo lo que producía ritmo. Comprometimos a otros amigo, Roberto Uceda, guitarrista y gran voz de "Los Guajiros" y, empezamos a pensar en serio. El público bailaba con nosotros. La fiesta se ponía buena y éramos incansables. Algo notable y que todos comentaban: "Los Galenos", eramos abstemios al trago.

¡Que recuerdos inlvidables!. Cuántas celebraciones festejamos y les pusimos el sabor musical. Manuel, nos pedía que "sonriéramos". ¡Estamos muy serios!...decía. Y empezamos a ser artistas. Ya vestíamos con "michi", la corbatita negra que adornaba "el cuello bien almidonado de nuestras camisas" y empezamos a cobrar. Mi amigo Manuel, el rimense surquillano, consiguió fiestas en "Faucett", su lugar de trabajo y en donde nos acompañó el éxito y el aplauso de sus ejecutivos y técnicos.

Ya no estamos en la brega pero, nuestra amistad, aquella adquirida en la niñez, en el colegio y en el campo de la música, está latente. Sigue residiendo en mi Surquillo querido, en la calle Carmen y acompañado de mi amiga Emilia Bedregal, su esposa miraflorina y su atenta hija Dayana Revilla Bedregal. Lo importante es que  hemos recordado el pasado y a  "MANUEL REVILLA VILLAFUERTE", el amigo que me incentivó en la Música con su hermano Jorge, mi inolvidable compañero de estudios. Gracias.

miércoles, 24 de febrero de 2010

"EL 401" DE PRIMARIA. NUESTRO "COLEGIO PRIMAVERA". ¡QUÉ NOSTALGIA!

"Promoción 1949". Arriba: Serván, Ardiles, Melgar, Flores, 
Arriola, Aguilar, Garay y Mendoza. Siguiente: Ponce, Flores, 
Lewis, Esquerre, Ramírez, Herrera, Limo y Quintana. Siguiente: 
Morocho, Garay, Sánchez, otro Sánchez, Pinto, Sánchez, Flores
 y otro Flores. De rodillas: Coronado, Delgado, Zafra y Sulca.
Era muy niño cuando ingresé a la educación primaria. "El Colegio Primavera o 401" en Angamos, Miraflores, donde igualmente estudiaron mis hermanos Angel y Sócrates, fue testigo de mis inicios como escolar. La distancia desde mi hogar surquillano hasta su local era grande. Iba acompañado de Raúl Goya Villavicencio, de más calle que y miembro de una querida familia del barrio. Para superar los kilómetros recurríamos al tranvía y nos convertímos en "gorreros". Antes escribimos "¿Existe el Angel de la Guarda?". Es una reseña que refleja el peligro al que nos exponíamos cuando niños. Dejemos eso de lado y vayamos a la nostalgia.

Nuestro primer año y teníamos el complejo de los "pantalones cortos". Casi todos los chicos usaban de los largos, como mis amigos del barrio. Mi familia era muy conservadora y Barbarita, mi madre, le gustaba que su hijo vistiera como los niños "decentes". Allí conocí a Reynaldo Naranjo García, un precoz poeta y cuya poesía se publicaba en el mural como "La Abeja". Con los años de la vida se convertiría en un destacado hombre de letras y verdadero escritor con César Calvo y otros. Lo he admirado siempre y hoy estoy violando su mundo con estos intentos míos de escribir. Es al que más recuerdo de ese primero de primaria.

Luego, mi padres, al haberme convertido en "vaquero" y al peligro de exponernos a los tranvías, optó por cambiarnos al Centro Escolar 4404 de la calle San Agustín y cuyo director fuera "el chato" Zegarra. Tuvimos que repetír el año, pero con la profesora Mercedes Filomeno, gran educadora, y a quien debo mi amor a esta vocación de reseñar. Inolvidable maestra como también lo fueron la profesora Ibáñez en el segundo año y la Sra. Gamio en tercero. No es muy grato evocar a la profesora Boiset, demasiado enérgica y amante de arrodillar durante todo el tiempo de clases a los "tardones" y a los que no cumplíamos con  las tareas. 

Retornaríamos al "401" para cursar el 4to. año. Mi maestra fue Rosa Gil de Pareja, una educadora de vocación y nuestra segunda madre para todos. Ya no usaba "los pantalones cortos" y era frecuente "chocarla para la salida", es decir, resolver a puño limpio nuestras rencillas. En esto era diestro el "flaco" Luyo para acabar a cabezazos al rival. Por imitarlo recibí muchas palizas, pero aprendimos. El ring aquel se convertiría en el actual "Zanjón", gran obra de Bedoya Reyes. Admirábamos por sus buenas pantorrillas a la profesora Zoila Arata. Otros queridos profesores del "401" fueron Don Justo Villafana "Chupito", Miguel del Rosario y el maestro Hurtado.

Recuerdo a José Chiarella, surquillano de la González Prada, que fue buen futbolista profesional, haciendo sus pinitos de entrenador. Tuvimos muchos años después la satisfacción de amenizar el cumpleaños de su esposa como "El Hombre del Acordeón". ¡Cómo olvidar al querido "chino" Jiménez, nuestro profesor de 5to. grado y guía de nuestras visitas a los museos y al Jardín Botánico. La famosa "Huaca Juliana". ¿Por qué le cambiaron el nombre? Eran tardes de primavera e íbamos a volar cometas a todo color, confeccionadas por nosotros mismos. La celadora Susanita, Peralitos, el profesor Tenorio y "Pablo" el portero y su kiosko de bizcochos y golosinas.

Y hubo también un 6to. grado y otro inolvidable maestro: Don Moisés Neyra, "el Peta", muy parecido a un luchador de "cachascán" y de allí su "chapa". El Director del "401" fue Don Angel Fernández Dávila, "el carioco" y otro querido maestro que se nos fue su nombre. ¡Qué mala costumbre de apodar a los profesores!. Habrá ocasión de volver y reseñarles algo más. Lo importante, es haber recordado al "401", "El colegio primavera" que continúa en General Suárez haciendo esquina con la Av. Angamos.  ¿Recordará la juventud de hoy a sus maestros? Los nuestros fueron inolvidables y tenían vocación para ello. Con todo nuestro afecto: Gracias.

sábado, 20 de febrero de 2010

"MI HERMANA MARÍA MERCEDES" - ¡ME ENSEÑÓ A LEER Y ESCRIBIR!.

Mi hermana María Mercedes, acompañándome a celebrar los 74, recién recuperado de mi operación al colon. Publico esta foto el 18 de Julio de 2010 y se ha recuperado gracias a vuestras oraciones.
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Quiero dedicarle esta página, como pago insuficiente a su amor fraternal. Siempre acordándose de los desvalidos y apoyando con su ejemplo a nuestra formación. Una laica dedicada al culto de Dios y buena predicadora anónima. Hace casi 2 años, cuando afrontábamos la crisis del cancer, hizo unir oraciones para mi recuperación. Y Dios la oyó y ante su gran bondad estoy escribiendo estas páginas con una vitalidad que no tuve antes. ¡Fue un Milagro!.

Fuimos 7 hermanos Serván Meza. Angel se fue temprano y quien sabe disfruta del amor de sus tocayos con alas. Quedamos 6 y María Mercedes, está enfermita. Ha sabido superar muchos conflictos de salud y quiero pedirle a Ud. lector, me ayude a orar por ella. Ud. no la conoce, pero.le juro es un Alma de Dios. En San Vicente de Paul, nuestra Iglesia de Surquillo aquella en la que recibí la primera comunión, sus fieles amigos la extrañan.

Cómo olvidar nuestra niñez y esa vocación natural de formarnos. Con ella aprendimos las primeras letras. Conocimos la suma y la resta y yo por mi cuenta hice la multiplicación. Con esas letras, aprendí a hacer agregados cuando mi madre me mandaba a la tienda de Don Enrique Chang. Era la lista de alimentos, la misma que entregaba con su firma de por medio. Sucedía que por mis antojos de niño, una golosina que no estaba en el presupuesto, figuraba casi siempre al final.

Era mi buena letra la culpable. Aquella que aprendí de mi hermana María. Transcurría el mes y yo feliz. Mi padre, Comisario de Policía y muy recto en sus actos, debía pagar la cuenta. Descubrió los "agregados" y exigió a mi madre no dejar espacio para los mismos. ¡Se acabaron las golosinas!. Sin embargo, cada vez que presentaba la lista a Don Enrique, quien sabe este buen señor descubriendo mi rostro triste, me hacía acreedor a mi golosina preferida. ¡Fue un gran ciudadano chino!.

Esa fue mi niñez, aquella que se fue dorando con los años y que me convirtió en acompañante de mi hermana a los bailes de su entorno. Épocas de juventud y muy rodeada de amigas con las que aprendí a bailar y disfrutar de las fiestas. Yo era el acompañante por decisión de mis padres, pero surgieron los problemas amorosos de Carlitos el travieso, el precoz y el pastel se volteaba. Era María Mercedes, quien finalmente debía cuidar de mi. ¡Cosas de juventud!.

Y vuelvo a la realidad. Les he comentado de mi hermana. Hoy pasa los 80 y necesita de nosotros. Si. Uds. y yó conversemos con el Creador y pidámosle se recupere. ÉL la complació por mi. No pidió nada para ella. Hoy estoy pleno de salud y mi espíritu es otro. Unámonos en la oración y confiemos en su bondad. Escribo diariamente y al percibir sus visitas me lleno de optimismo. Gracias por entenderme y certificar que ¡DIOS EXISTE!. ¡Viva nuestro mundo católico!. ¡Viva María Mercedes!. Gracias.

miércoles, 17 de febrero de 2010

"CARLOMAGNO EL SURQUILLANO" ES JOSÉ CARLOS SERVÁN MEZA. LA HISTORIA DE AQUEL NOMBRE.

El niño Carlomagno
Agradeciendo la acogida a mis reseñas, voy a complacer a quienes me solicitan incluya mi verdadero nombre en cada blog. Empecé el 29 de Octubre de 2009, haciendo "Locutores y Artistas en el Perú". Involucraba ambas ramas. Los primeros días de Febrero de 2010, agregué dos nuevos blogs: ¡Qué notables fueron! y "Carlomagno el Surquillano". Incluí por vez primera, "el contador de entradas y me siento halagado por el resultado que vengo obteniendo. Me llamo José Carlos Magno Serván Meza. 


Nací el 25 de Setiembre de 1934, en una casa quinta del Jr. Leoncio Prado Nro. 461 de Surquillo. Este lugar todavía no era distrito y me registraron en Miraflores, que sí lo era. Fui bautizado como José Carlomagno y siempre me llamaron por el segundo nombre, causante de bromas que lo deformaban y terminaba siendo "carlomango". Cosas de la niñez, pero que me hicieron sentir cierto fastidio y complejo. Mi padre había escogido Carlomagno en honor al célebre personaje. 


Toda mi instrucción escolar fuí llamado como tal y por nada del mundo me llamaban José. En aquel tiempo no se conocía la fotostática y se limitaban a otorgar partidas de nacimiento copiando, fielmente a mano, del original. Una de estas últimas copias, sirvió para los trámites de la que sería mi Libreta Electoral y así me convertí en ciudadano como José Carlomagno. Empecé a trabajar y llegaría el matrimonio. Se pedían Partidas Actualizadas y Miraflores ya contaba con el "sistema fotostático". 


Esta vez la gestión estuvo a mi cargo. Recibí la copia y cual no sería mi sorpresa de advertir que, originalmente, tenía tres nombres: José Carlos Magno, los que siempre quise. Mi padre me aclararía después, que todo había sido equivocación del registrador y que él, lograba se corrigiera a mano, cada vez que solicitaba una nueva. En 1954, cuando empiezo como locutor, opté por ser simplemente "Carlos Serván", algo así como un seudónimo. Ignoré al Carlomagno. Vendría luego el "José Carlos", como consecuencia de todo lo antes narrado. 


Llegamos a estos tiempos y un 29 de Octubre del año 2009, me inicié con estos escritos en Internet. En recuerdo y homenaje a mi padre, he venido firmando cada reseña como "Carlomagno". Esta vez, orgulloso del nombre que me sirve de seudónimo. Soy un surquillano-miraflorino. Nacido en mi querido Surquillo y con Partida de Nacimiento registrada en Miraflores. Hice mi educación primaria, los tres primeros años, en el Centro Escolar 4404 con el señor Zegarra. La concluí en el "401", con Don Angel Fernández Dávila. 


Mi Secundaria fue en el emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo y su Director fue Don Víctor Rabanal Cárdenas. Debo al maestro Salustio Maldonado Robles, haber logrado realizar mis vocaciones de Locutor y Músico, motivado por sus Actividades Educativas. ¡En Buena Hora!  El 3 de Julio de 2012 agrego que he creado hasta la fecha 15 blogs y mientras dure en este mundo, continuaré incrementándolos.  Agradecido por la paciencia de leernos. Gracias.






domingo, 14 de febrero de 2010

"MI AMIGO CARLOS MORÁN EURIBE". UN VIAJE INOLVIDABLE A LURÍN Y RECUERDOS DE ASPITIA.

Zoila, Raúl, Juanita, Gaby mi esposa, Carlos
Morán y un servidor en busca de fósiles. Es
hermoso el panorama.
Esta es la cita con mis amigos y, luego de haber disfrutado de un excelente "Día de la Amistad", tengo que referirme a Carlos Morán Euribe. Nos unen muchos años de relación familiar. Otros tantos en el orden institucional y laboral y, desde que nos lanzamos a navegar en el oceano cibernético, un capitán de barco que utiliza muy bien su brújula y mantiene al día su bitácora. En tierra, es igualmente eficaz y, gracias a su generosa voluntad y automóvil, estuvimos hoy con mi familia en Mala y Lurín, al sur de Lima. La localidad de Aspitia nos dio oportunidad de captar hermosos recuerdos gráficos. Llegamos allí Antonieta, Juanita, Zoila Gabriela y Raúl Castro, su esposo. Es la reseña de un maravillosos paseo fuera de Lima.

Zoilita preparando su equipo
fotográfico.
Cuando me hice esposo de la abuela de mis nietos, tuve el gusto de conocer a Doña Teodolinda Euribe y Don Carlos Morán, padres de mi amigo. Allá, en la Unidad Vecinal Nro. 3, la relación era cercana. El block 57 de Zoila y Moisés, mis suegros, colindaba con el de los Morán Euribe y era una suerte saludar a esta familia en la que hallé, como surquillano, una calurosa bienvenida. Rápidamente me integré a Teresa, Pina, Carlos, Emilia, Nancho e Isabel, sus hijos. Después llegarían los matrimonios y fue Teresa con Carlos Elías, la primera. Después Carlitos se unió a Rosita Sánchez y de allí nacieron Ítala y Carlos II ("crispín").

Raúl Castro, Juanita, Gaby Rossi y
yo en pose para el recuerdo impresa
por Carlos Morán Euribe.
Nada ha empañado nuestra unión de amistad. Hoy peinamos canas y estrenamos surcos cada día. Están siempre letentes nuestros padres y suegros queridos que, con sus buenos ejemplos de conducta, aquellos que sembraron en nosotros, hoy nos permiten mantenernos unidos. Estuvimos muy temprano en Mala y todo fue ¡bueno!. Un desayuno porcino de primera, entre panes encamotados en el "Día de los Enamorados". Luego, en dos automóviles, enrumbamos hacia un "mirador", que nos permitíó contemplar su viva y bella Naturaleza. Ese es Aspitia, nombre que no olvidaré jamás por sus hermosos paisajes.

La tarde y el Sol, nos hizo refugiar en Lurín. En su siempre cálida Plaza de Armas, celebrando esta fiesta de amistad y amor, buscamos la sombra de un árbol frondoso y degustamos la buena sazón de su cocina en medio de música criolla, a cargo de un excelente conjunto. Antonieta, mi esposa, y Juanita, mi hija mayor, se encargaron de desaparecer una sabrosa "pachamanca". Zoilita y Raúl, jugaron al "arrocito con pollo" y nos contagiaron su buen gusto. ¡Qué bién se come en Lurín! Además sus calles y sus habitantes son acogedores. En su mercadillo encontramos de todo y fue un placer rozar con sus típicos habitantes y "buena gente".

Todo el grupo preparándose
para el almuerzo campestre.
Dos prismáticos nos acercaron a sus cerros y pudimos contemplar al "león dormido". Todo lo demás estaba despierto. El río dejaba ver sus camarones y el éxtasis de nuestra pequeñez física, era un "zoom" de grandeza espiritual. Valió la pena cambiar de hábito hogareño y usar vestimenta de turista en el sur de nuestra Lima. ¡Aplausos para los pilotos!. Raúl Castro, no el hermano de Fidel, tuvo de copiloto a Zoilita y mi amigo Carlos Morán, me encargó lo surtiera de "sus aguas sin dulce" en el camino. No dejamos de conversar  y entre risas y ocurrencias del momento, hubo un momento que nos perdimos. Llegó el reencuentro y todo normal.

Carlos Morán, Juanita y yo con binoculares y
Gaby, Zoila y Raúl, disfrutan del buen Sol y
aspiran el aire de Aspitia.
El retorno fue temprano. Evitando el acumulamiento de vehículos, volvimos a las pistas y a sus hambrientas "casetas de peaje". Obligatóriamente las alimentamos y en pequeña caravana, ocho ruedas alineadas se confundieron en obedientes transportadoras de estos paseantes. ¡Gracias Carlitos Morán!. Extrañaste a tu Rosita y debiste conformarte con este copiloto. Tengo mucha suerte de contar con amigos como tú. Inmerecida bondad del Creador, para este viajero cibernético que le gusta escribir. No he logrado narrar lo que gozamos, pero, de lo que estamos seguros, es que volveremos a algún otro lugar con el favor de Dios y la pericia al volante de Carlos Morán Euribe, un amigo de verdad. Gracias.


viernes, 12 de febrero de 2010

"EL PERRO MUERTO" ¡Locuras de juventud!.

Esto corresponde, definitívamente, a mi ayer. Locuras de muchachos no habilitados de propina, con sed y hambre. Día especial: el sábado. Horas sin sol y dispuestos a verlo aparecer nuevamente. Edad de los adolescentes: 15 a 17 años. Sin planificación ni deseos de molestar. Aventura juvenil y deseos de ganar experiencia. Muchachos de barrio, futboleros y palomillas pero, ¡mucha atención!: "cedíamos el asiento a las personas mayores y, en especial, a las damas". ¡Otra generación!.

En el jirón González Prada de Surquillo, antes de cruzar "el zanjón", existía un café-cena; en realidad, la famosa "fonda china" de nuestra pinturera Lima. Viene mi evocación, a propósito de mi actividad de músico. Mi compadre Toribio, muy generoso, allá por 1974, me "dateó" que en el edificio del llamado Hotel Marsano, se requería un acordeonista para matizar sus noches. Allí acudí y allí quedé. "Las Neblinas", especie de Piano-Bar, previo acuerdo de dolarillos, me contrató.

A golpe de las 11 de la noche, decidido de ponerle algo al "buche", crucé el puente Gonzáles Prada y..., ¡grata sorpresa!. En el mismo lugar y con su letrero de hacía más de 25 años, continuaba en actividad el recordado "café-cena" del chino Juán. En busca de mi "sopita criolla" y mi "lomito saltado" del ayer, ingresé y no pude contener mi emoción de hallar, sentadito, frente a su sonora Caja y fumando como siempre, al ya venerable chinito. Era miércoles y me senté frente a él.

Se acercó hacia mi y muy amablemente requirió mis pedidos. Su voz sonó como antaño: "¡Sopa criolla, lomo saltado y pan sólo!". Me observaba con atención y, desde su rincón, sobre sus gastados anteojos, la mirada del chinito, se metía cada vez más en el comensal. Recordé a Rufino Valenzuela, Raúl Goya, Roque Cárdenas, Enrique del Pino, Carlitos Loayza y todos mis amigos surquillanos con los que solíamos llegar, especialmente, los sábados de mi querida juventud..

Aquel fue el grupo "perromuertero", el mismo al que el chinito Juán, con su "generosidad de siempre", advirtió, en una noche de sábado de Febrero del 49, que no nos íbamos a ir sin pagar.Ya tenía experiencia con nosotros pero, quería sacarse el clavo. La verdad es que se la hicimos y no volvimos más. Habían transcurrido 25 años y el destino me ponía en sus manos porque, se me acercó y pidiendo disculpas anticipadas, me preguntó: "Por casualidad, ¿Ud. surquillano?. Porque su cara me es familiar.

Afirmé que sí. Agregó: Ud. venía antes con amigos "perromuerteros?. No me quedó más remedio que afirmarlo. ¡Qué verguenza!.  El señor locutor, el músico visitante, frente a quien nos hiciera "tremenda advertencia" años atrás. Y, volvió a preguntar: ¿"Cómo lo hicieron?. Me levanté y juntos llegamos a la cocina. ¡Seguía, la misma abertura del techo! ¡La de la fuga!. Se lo expliqué y, como si hubiera develado un misterio, exclamó:  "¡Ahora, ya puedo morir en paz!". Créanlo. Seguiríamos siendo, ¡grandes amigos!.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡BIENVENIDOS! LES DICE JOSÉ CARLOS SERVÁN MEZA "EL SURQUILLANO".

José Carlos Serván M.
Este es nuestro blog predilecto. Está dedicado a revivir toda una vida que transcurrió desde nuestra sana niñez, a esta etapa invernal que sabemos soportar. Es mi homenaje a los amigos de siempre, los eternos, los que a pesar de haber partido al más allá, siguen presentes en nuestros eternos recuerdos. Mi gratitud a los que me formaron en la educación escolar y muy especialmente a mis padres Don Angel Serván Chuquivala y Bárbara Meza Lindo de Serván. Igualmente a mi hermano Angel Pablo, que incentivó mis profesiones.

Un evocar tiempos lejanos y recordar nuestras palomilladas por San Diego, Colina, Inca, San Miguel, San Pedro, San Carlos, Carmen, San Agustín, Santa Rosa, Dante, Leoncio Prado, González Prada, Huascar y todas las calles que sirvieron para marcar nuestros pasos. A mis centros escolares de primaria: el colegio fiscal 4404 del profesor Zegarra, más recordado como "el chato" y el emblemático de muchos surquillanos, el Colegio "Primavera o "401" de la entonces avenida Primavera haciendo esquina con General Suárez.

La oportunidad de revivir viejos tiempos de nuestra educación secundaria y nada menos como los que, a mucha honra, inauguramos en 1950 la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" y que transcurridos sus tres primeros años optó por convertirse en el emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo. Es un orgullo pertenecer a la primera promoción, egresada en 1954 y a la que simbólicamente llamaré "Promoción Salustio Maldonado Robles", verdadero gestor de profesionales en el arte y la comunicación.

Precísamente a este personaje emblemático del "Ricardo Palma", nuestro compañero de promoción Justo Linares Chumpitaz y quien suscribe este blog, le rendimos un emocionado homenaje de reconocimiento a su labor de docente y le otorgamos un Diploma de Honor años atrás, en emocionada ceremonia que contó con la presencia del Director, invitados especiales y una representación estudiantil del plantel. El radica ahora en la ciudad de Arequipa y desde aquí le enviamos nuestros emocionados saludos.

"EL SURQUILLANO", sólo pretende ser la voz de los que nacimos y nos forjamos en el cálido suelo del distrito de Surquillo. Vimos la primera luz en la calle Leoncio Prado en 1934, cuando pertenecíamos a Miraflores. La calle Carmen nos hospedó hasta el terremoto de 1940 y de allí partiríamos a San Diego 566, la residencia propia de los Serván Meza, gracias al esfuerzo de nuestros padres. Toda una historia que nos da motivo a recordar nombres y hechos de famosos surquillanos y amigos de siempre.

Tendremos aquí la oportunidad de congregar a las diversas promociones del "Ricardo Palma" y reseñar a muchos de nuestros amigos de la infancia. Están abiertas estas puertas con la verdadera hermandad que nos acompaña. Seguimos visitando San Diego, donde nos esperan siempre nuestros queridos hermanos. Hay una gran mayoría de veteranos que emigraron como nosotros, en busca del techo propio para nuestras familias. Pero nuestro corazón se mantiene firme en mi querido Surquillo. ¡Bienvenidos! Gracias.