sábado, 20 de febrero de 2010

"MI HERMANA MARÍA MERCEDES" - ¡ME ENSEÑÓ A LEER Y ESCRIBIR!.

Mi hermana María Mercedes, acompañándome a celebrar los 74, recién recuperado de mi operación al colon. Publico esta foto el 18 de Julio de 2010 y se ha recuperado gracias a vuestras oraciones.
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Quiero dedicarle esta página, como pago insuficiente a su amor fraternal. Siempre acordándose de los desvalidos y apoyando con su ejemplo a nuestra formación. Una laica dedicada al culto de Dios y buena predicadora anónima. Hace casi 2 años, cuando afrontábamos la crisis del cancer, hizo unir oraciones para mi recuperación. Y Dios la oyó y ante su gran bondad estoy escribiendo estas páginas con una vitalidad que no tuve antes. ¡Fue un Milagro!.

Fuimos 7 hermanos Serván Meza. Angel se fue temprano y quien sabe disfruta del amor de sus tocayos con alas. Quedamos 6 y María Mercedes, está enfermita. Ha sabido superar muchos conflictos de salud y quiero pedirle a Ud. lector, me ayude a orar por ella. Ud. no la conoce, pero.le juro es un Alma de Dios. En San Vicente de Paul, nuestra Iglesia de Surquillo aquella en la que recibí la primera comunión, sus fieles amigos la extrañan.

Cómo olvidar nuestra niñez y esa vocación natural de formarnos. Con ella aprendimos las primeras letras. Conocimos la suma y la resta y yo por mi cuenta hice la multiplicación. Con esas letras, aprendí a hacer agregados cuando mi madre me mandaba a la tienda de Don Enrique Chang. Era la lista de alimentos, la misma que entregaba con su firma de por medio. Sucedía que por mis antojos de niño, una golosina que no estaba en el presupuesto, figuraba casi siempre al final.

Era mi buena letra la culpable. Aquella que aprendí de mi hermana María. Transcurría el mes y yo feliz. Mi padre, Comisario de Policía y muy recto en sus actos, debía pagar la cuenta. Descubrió los "agregados" y exigió a mi madre no dejar espacio para los mismos. ¡Se acabaron las golosinas!. Sin embargo, cada vez que presentaba la lista a Don Enrique, quien sabe este buen señor descubriendo mi rostro triste, me hacía acreedor a mi golosina preferida. ¡Fue un gran ciudadano chino!.

Esa fue mi niñez, aquella que se fue dorando con los años y que me convirtió en acompañante de mi hermana a los bailes de su entorno. Épocas de juventud y muy rodeada de amigas con las que aprendí a bailar y disfrutar de las fiestas. Yo era el acompañante por decisión de mis padres, pero surgieron los problemas amorosos de Carlitos el travieso, el precoz y el pastel se volteaba. Era María Mercedes, quien finalmente debía cuidar de mi. ¡Cosas de juventud!.

Y vuelvo a la realidad. Les he comentado de mi hermana. Hoy pasa los 80 y necesita de nosotros. Si. Uds. y yó conversemos con el Creador y pidámosle se recupere. ÉL la complació por mi. No pidió nada para ella. Hoy estoy pleno de salud y mi espíritu es otro. Unámonos en la oración y confiemos en su bondad. Escribo diariamente y al percibir sus visitas me lleno de optimismo. Gracias por entenderme y certificar que ¡DIOS EXISTE!. ¡Viva nuestro mundo católico!. ¡Viva María Mercedes!. Gracias.

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