domingo, 28 de febrero de 2010

"MANUEL REVILLA VILLAFUERTE". ¡EL PRIMER BATERISTA DEL HOMBRE DEL ACORDEÓN".

Uno de los traumas que la vida me dio fue, al concluir mis estudios, no haber intentado ser músico. Para el estudio secundario, en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo, concursé y obtuve el segundo lugar entre miles de postulantes y tuvimos la suerte de hallar una revolución en la enseñanza, por cuanto se aplicaban nuevos conceptos, que tendrían muchos años después, resultados positivos en quienes egresamos de lo que hoy se conoce como Colegio Nacional "Ricardo Palma".

Ingresamos en 1950, muchos compañeros de la primaria, entre ellos los hermanos Manuel y Jorge Revilla Villafuerte, hijos de un ciudadano cajamarquino radicado en Surquillo y que lucía el uniforme de Sub-Oficiales de la Fuerza Aerea Peruana. Fue con Jorge, con el que alimentamos vocaciones artísticas, tanto es así que, con Enrique Lonzoy, muy buena primera voz, conformamos "El Trío Los Ponchos" y éramos plato fuerte cantando boleros en las actividades de nuestro Colegio.

Concluído el Tercer Año y durante las vacaciones, postulé a un trabajo en el Arsenal Central de Aeronáutica y me di con la sorpresa de hallar a Manuel, el hermano mayor. Era frecuente alternar con él en el Club o en los viajes diarios desde Surquillo a Barranco. Laboré sólo un año, porque me despidieron. Es otra historia. La realidad es que, años después, sucedería un reencuentro por el 67. Los Revilla, siempre ligados a la música, habían adquirido instrumentos de percusión y necesitaban de un acordeonista.

Bailes caseros y de familia, fueron amenizados a modo de ensayos. Manuel, se lucía con su Batería de lujo y Jorge, era el bongoncero, timbalero y todo lo que producía ritmo. Comprometimos a otros amigo, Roberto Uceda, guitarrista y gran voz de "Los Guajiros" y, empezamos a pensar en serio. El público bailaba con nosotros. La fiesta se ponía buena y éramos incansables. Algo notable y que todos comentaban: "Los Galenos", eramos abstemios al trago.

¡Que recuerdos inlvidables!. Cuántas celebraciones festejamos y les pusimos el sabor musical. Manuel, nos pedía que "sonriéramos". ¡Estamos muy serios!...decía. Y empezamos a ser artistas. Ya vestíamos con "michi", la corbatita negra que adornaba "el cuello bien almidonado de nuestras camisas" y empezamos a cobrar. Mi amigo Manuel, el rimense surquillano, consiguió fiestas en "Faucett", su lugar de trabajo y en donde nos acompañó el éxito y el aplauso de sus ejecutivos y técnicos.

Ya no estamos en la brega pero, nuestra amistad, aquella adquirida en la niñez, en el colegio y en el campo de la música, está latente. Sigue residiendo en mi Surquillo querido, en la calle Carmen y acompañado de mi amiga Emilia Bedregal, su esposa miraflorina y su atenta hija Dayana Revilla Bedregal. Lo importante es que  hemos recordado el pasado y a  "MANUEL REVILLA VILLAFUERTE", el amigo que me incentivó en la Música con su hermano Jorge, mi inolvidable compañero de estudios. Gracias.

miércoles, 24 de febrero de 2010

"EL 401" DE PRIMARIA. NUESTRO "COLEGIO PRIMAVERA". ¡QUÉ NOSTALGIA!

"Promoción 1949". Arriba: Serván, Ardiles, Melgar, Flores, 
Arriola, Aguilar, Garay y Mendoza. Siguiente: Ponce, Flores, 
Lewis, Esquerre, Ramírez, Herrera, Limo y Quintana. Siguiente: 
Morocho, Garay, Sánchez, otro Sánchez, Pinto, Sánchez, Flores
 y otro Flores. De rodillas: Coronado, Delgado, Zafra y Sulca.
Era muy niño cuando ingresé a la educación primaria. "El Colegio Primavera o 401" en Angamos, Miraflores, donde igualmente estudiaron mis hermanos Angel y Sócrates, fue testigo de mis inicios como escolar. La distancia desde mi hogar surquillano hasta su local era grande. Iba acompañado de Raúl Goya Villavicencio, de más calle que y miembro de una querida familia del barrio. Para superar los kilómetros recurríamos al tranvía y nos convertímos en "gorreros". Antes escribimos "¿Existe el Angel de la Guarda?". Es una reseña que refleja el peligro al que nos exponíamos cuando niños. Dejemos eso de lado y vayamos a la nostalgia.

Nuestro primer año y teníamos el complejo de los "pantalones cortos". Casi todos los chicos usaban de los largos, como mis amigos del barrio. Mi familia era muy conservadora y Barbarita, mi madre, le gustaba que su hijo vistiera como los niños "decentes". Allí conocí a Reynaldo Naranjo García, un precoz poeta y cuya poesía se publicaba en el mural como "La Abeja". Con los años de la vida se convertiría en un destacado hombre de letras y verdadero escritor con César Calvo y otros. Lo he admirado siempre y hoy estoy violando su mundo con estos intentos míos de escribir. Es al que más recuerdo de ese primero de primaria.

Luego, mi padres, al haberme convertido en "vaquero" y al peligro de exponernos a los tranvías, optó por cambiarnos al Centro Escolar 4404 de la calle San Agustín y cuyo director fuera "el chato" Zegarra. Tuvimos que repetír el año, pero con la profesora Mercedes Filomeno, gran educadora, y a quien debo mi amor a esta vocación de reseñar. Inolvidable maestra como también lo fueron la profesora Ibáñez en el segundo año y la Sra. Gamio en tercero. No es muy grato evocar a la profesora Boiset, demasiado enérgica y amante de arrodillar durante todo el tiempo de clases a los "tardones" y a los que no cumplíamos con  las tareas. 

Retornaríamos al "401" para cursar el 4to. año. Mi maestra fue Rosa Gil de Pareja, una educadora de vocación y nuestra segunda madre para todos. Ya no usaba "los pantalones cortos" y era frecuente "chocarla para la salida", es decir, resolver a puño limpio nuestras rencillas. En esto era diestro el "flaco" Luyo para acabar a cabezazos al rival. Por imitarlo recibí muchas palizas, pero aprendimos. El ring aquel se convertiría en el actual "Zanjón", gran obra de Bedoya Reyes. Admirábamos por sus buenas pantorrillas a la profesora Zoila Arata. Otros queridos profesores del "401" fueron Don Justo Villafana "Chupito", Miguel del Rosario y el maestro Hurtado.

Recuerdo a José Chiarella, surquillano de la González Prada, que fue buen futbolista profesional, haciendo sus pinitos de entrenador. Tuvimos muchos años después la satisfacción de amenizar el cumpleaños de su esposa como "El Hombre del Acordeón". ¡Cómo olvidar al querido "chino" Jiménez, nuestro profesor de 5to. grado y guía de nuestras visitas a los museos y al Jardín Botánico. La famosa "Huaca Juliana". ¿Por qué le cambiaron el nombre? Eran tardes de primavera e íbamos a volar cometas a todo color, confeccionadas por nosotros mismos. La celadora Susanita, Peralitos, el profesor Tenorio y "Pablo" el portero y su kiosko de bizcochos y golosinas.

Y hubo también un 6to. grado y otro inolvidable maestro: Don Moisés Neyra, "el Peta", muy parecido a un luchador de "cachascán" y de allí su "chapa". El Director del "401" fue Don Angel Fernández Dávila, "el carioco" y otro querido maestro que se nos fue su nombre. ¡Qué mala costumbre de apodar a los profesores!. Habrá ocasión de volver y reseñarles algo más. Lo importante, es haber recordado al "401", "El colegio primavera" que continúa en General Suárez haciendo esquina con la Av. Angamos.  ¿Recordará la juventud de hoy a sus maestros? Los nuestros fueron inolvidables y tenían vocación para ello. Con todo nuestro afecto: Gracias.

sábado, 20 de febrero de 2010

"MI HERMANA MARÍA MERCEDES" - ¡ME ENSEÑÓ A LEER Y ESCRIBIR!.

Mi hermana María Mercedes, acompañándome a celebrar los 74, recién recuperado de mi operación al colon. Publico esta foto el 18 de Julio de 2010 y se ha recuperado gracias a vuestras oraciones.
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Quiero dedicarle esta página, como pago insuficiente a su amor fraternal. Siempre acordándose de los desvalidos y apoyando con su ejemplo a nuestra formación. Una laica dedicada al culto de Dios y buena predicadora anónima. Hace casi 2 años, cuando afrontábamos la crisis del cancer, hizo unir oraciones para mi recuperación. Y Dios la oyó y ante su gran bondad estoy escribiendo estas páginas con una vitalidad que no tuve antes. ¡Fue un Milagro!.

Fuimos 7 hermanos Serván Meza. Angel se fue temprano y quien sabe disfruta del amor de sus tocayos con alas. Quedamos 6 y María Mercedes, está enfermita. Ha sabido superar muchos conflictos de salud y quiero pedirle a Ud. lector, me ayude a orar por ella. Ud. no la conoce, pero.le juro es un Alma de Dios. En San Vicente de Paul, nuestra Iglesia de Surquillo aquella en la que recibí la primera comunión, sus fieles amigos la extrañan.

Cómo olvidar nuestra niñez y esa vocación natural de formarnos. Con ella aprendimos las primeras letras. Conocimos la suma y la resta y yo por mi cuenta hice la multiplicación. Con esas letras, aprendí a hacer agregados cuando mi madre me mandaba a la tienda de Don Enrique Chang. Era la lista de alimentos, la misma que entregaba con su firma de por medio. Sucedía que por mis antojos de niño, una golosina que no estaba en el presupuesto, figuraba casi siempre al final.

Era mi buena letra la culpable. Aquella que aprendí de mi hermana María. Transcurría el mes y yo feliz. Mi padre, Comisario de Policía y muy recto en sus actos, debía pagar la cuenta. Descubrió los "agregados" y exigió a mi madre no dejar espacio para los mismos. ¡Se acabaron las golosinas!. Sin embargo, cada vez que presentaba la lista a Don Enrique, quien sabe este buen señor descubriendo mi rostro triste, me hacía acreedor a mi golosina preferida. ¡Fue un gran ciudadano chino!.

Esa fue mi niñez, aquella que se fue dorando con los años y que me convirtió en acompañante de mi hermana a los bailes de su entorno. Épocas de juventud y muy rodeada de amigas con las que aprendí a bailar y disfrutar de las fiestas. Yo era el acompañante por decisión de mis padres, pero surgieron los problemas amorosos de Carlitos el travieso, el precoz y el pastel se volteaba. Era María Mercedes, quien finalmente debía cuidar de mi. ¡Cosas de juventud!.

Y vuelvo a la realidad. Les he comentado de mi hermana. Hoy pasa los 80 y necesita de nosotros. Si. Uds. y yó conversemos con el Creador y pidámosle se recupere. ÉL la complació por mi. No pidió nada para ella. Hoy estoy pleno de salud y mi espíritu es otro. Unámonos en la oración y confiemos en su bondad. Escribo diariamente y al percibir sus visitas me lleno de optimismo. Gracias por entenderme y certificar que ¡DIOS EXISTE!. ¡Viva nuestro mundo católico!. ¡Viva María Mercedes!. Gracias.

miércoles, 17 de febrero de 2010

"CARLOMAGNO EL SURQUILLANO" ES JOSÉ CARLOS SERVÁN MEZA. LA HISTORIA DE AQUEL NOMBRE.

El niño Carlomagno
Agradeciendo la acogida a mis reseñas, voy a complacer a quienes me solicitan incluya mi verdadero nombre en cada blog. Empecé el 29 de Octubre de 2009, haciendo "Locutores y Artistas en el Perú". Involucraba ambas ramas. Los primeros días de Febrero de 2010, agregué dos nuevos blogs: ¡Qué notables fueron! y "Carlomagno el Surquillano". Incluí por vez primera, "el contador de entradas y me siento halagado por el resultado que vengo obteniendo. Me llamo José Carlos Magno Serván Meza. 


Nací el 25 de Setiembre de 1934, en una casa quinta del Jr. Leoncio Prado Nro. 461 de Surquillo. Este lugar todavía no era distrito y me registraron en Miraflores, que sí lo era. Fui bautizado como José Carlomagno y siempre me llamaron por el segundo nombre, causante de bromas que lo deformaban y terminaba siendo "carlomango". Cosas de la niñez, pero que me hicieron sentir cierto fastidio y complejo. Mi padre había escogido Carlomagno en honor al célebre personaje. 


Toda mi instrucción escolar fuí llamado como tal y por nada del mundo me llamaban José. En aquel tiempo no se conocía la fotostática y se limitaban a otorgar partidas de nacimiento copiando, fielmente a mano, del original. Una de estas últimas copias, sirvió para los trámites de la que sería mi Libreta Electoral y así me convertí en ciudadano como José Carlomagno. Empecé a trabajar y llegaría el matrimonio. Se pedían Partidas Actualizadas y Miraflores ya contaba con el "sistema fotostático". 


Esta vez la gestión estuvo a mi cargo. Recibí la copia y cual no sería mi sorpresa de advertir que, originalmente, tenía tres nombres: José Carlos Magno, los que siempre quise. Mi padre me aclararía después, que todo había sido equivocación del registrador y que él, lograba se corrigiera a mano, cada vez que solicitaba una nueva. En 1954, cuando empiezo como locutor, opté por ser simplemente "Carlos Serván", algo así como un seudónimo. Ignoré al Carlomagno. Vendría luego el "José Carlos", como consecuencia de todo lo antes narrado. 


Llegamos a estos tiempos y un 29 de Octubre del año 2009, me inicié con estos escritos en Internet. En recuerdo y homenaje a mi padre, he venido firmando cada reseña como "Carlomagno". Esta vez, orgulloso del nombre que me sirve de seudónimo. Soy un surquillano-miraflorino. Nacido en mi querido Surquillo y con Partida de Nacimiento registrada en Miraflores. Hice mi educación primaria, los tres primeros años, en el Centro Escolar 4404 con el señor Zegarra. La concluí en el "401", con Don Angel Fernández Dávila. 


Mi Secundaria fue en el emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo y su Director fue Don Víctor Rabanal Cárdenas. Debo al maestro Salustio Maldonado Robles, haber logrado realizar mis vocaciones de Locutor y Músico, motivado por sus Actividades Educativas. ¡En Buena Hora!  El 3 de Julio de 2012 agrego que he creado hasta la fecha 15 blogs y mientras dure en este mundo, continuaré incrementándolos.  Agradecido por la paciencia de leernos. Gracias.






domingo, 14 de febrero de 2010

"MI AMIGO CARLOS MORÁN EURIBE". UN VIAJE INOLVIDABLE A LURÍN Y RECUERDOS DE ASPITIA.

Zoila, Raúl, Juanita, Gaby mi esposa, Carlos
Morán y un servidor en busca de fósiles. Es
hermoso el panorama.
Esta es la cita con mis amigos y, luego de haber disfrutado de un excelente "Día de la Amistad", tengo que referirme a Carlos Morán Euribe. Nos unen muchos años de relación familiar. Otros tantos en el orden institucional y laboral y, desde que nos lanzamos a navegar en el oceano cibernético, un capitán de barco que utiliza muy bien su brújula y mantiene al día su bitácora. En tierra, es igualmente eficaz y, gracias a su generosa voluntad y automóvil, estuvimos hoy con mi familia en Mala y Lurín, al sur de Lima. La localidad de Aspitia nos dio oportunidad de captar hermosos recuerdos gráficos. Llegamos allí Antonieta, Juanita, Zoila Gabriela y Raúl Castro, su esposo. Es la reseña de un maravillosos paseo fuera de Lima.

Zoilita preparando su equipo
fotográfico.
Cuando me hice esposo de la abuela de mis nietos, tuve el gusto de conocer a Doña Teodolinda Euribe y Don Carlos Morán, padres de mi amigo. Allá, en la Unidad Vecinal Nro. 3, la relación era cercana. El block 57 de Zoila y Moisés, mis suegros, colindaba con el de los Morán Euribe y era una suerte saludar a esta familia en la que hallé, como surquillano, una calurosa bienvenida. Rápidamente me integré a Teresa, Pina, Carlos, Emilia, Nancho e Isabel, sus hijos. Después llegarían los matrimonios y fue Teresa con Carlos Elías, la primera. Después Carlitos se unió a Rosita Sánchez y de allí nacieron Ítala y Carlos II ("crispín").

Raúl Castro, Juanita, Gaby Rossi y
yo en pose para el recuerdo impresa
por Carlos Morán Euribe.
Nada ha empañado nuestra unión de amistad. Hoy peinamos canas y estrenamos surcos cada día. Están siempre letentes nuestros padres y suegros queridos que, con sus buenos ejemplos de conducta, aquellos que sembraron en nosotros, hoy nos permiten mantenernos unidos. Estuvimos muy temprano en Mala y todo fue ¡bueno!. Un desayuno porcino de primera, entre panes encamotados en el "Día de los Enamorados". Luego, en dos automóviles, enrumbamos hacia un "mirador", que nos permitíó contemplar su viva y bella Naturaleza. Ese es Aspitia, nombre que no olvidaré jamás por sus hermosos paisajes.

La tarde y el Sol, nos hizo refugiar en Lurín. En su siempre cálida Plaza de Armas, celebrando esta fiesta de amistad y amor, buscamos la sombra de un árbol frondoso y degustamos la buena sazón de su cocina en medio de música criolla, a cargo de un excelente conjunto. Antonieta, mi esposa, y Juanita, mi hija mayor, se encargaron de desaparecer una sabrosa "pachamanca". Zoilita y Raúl, jugaron al "arrocito con pollo" y nos contagiaron su buen gusto. ¡Qué bién se come en Lurín! Además sus calles y sus habitantes son acogedores. En su mercadillo encontramos de todo y fue un placer rozar con sus típicos habitantes y "buena gente".

Todo el grupo preparándose
para el almuerzo campestre.
Dos prismáticos nos acercaron a sus cerros y pudimos contemplar al "león dormido". Todo lo demás estaba despierto. El río dejaba ver sus camarones y el éxtasis de nuestra pequeñez física, era un "zoom" de grandeza espiritual. Valió la pena cambiar de hábito hogareño y usar vestimenta de turista en el sur de nuestra Lima. ¡Aplausos para los pilotos!. Raúl Castro, no el hermano de Fidel, tuvo de copiloto a Zoilita y mi amigo Carlos Morán, me encargó lo surtiera de "sus aguas sin dulce" en el camino. No dejamos de conversar  y entre risas y ocurrencias del momento, hubo un momento que nos perdimos. Llegó el reencuentro y todo normal.

Carlos Morán, Juanita y yo con binoculares y
Gaby, Zoila y Raúl, disfrutan del buen Sol y
aspiran el aire de Aspitia.
El retorno fue temprano. Evitando el acumulamiento de vehículos, volvimos a las pistas y a sus hambrientas "casetas de peaje". Obligatóriamente las alimentamos y en pequeña caravana, ocho ruedas alineadas se confundieron en obedientes transportadoras de estos paseantes. ¡Gracias Carlitos Morán!. Extrañaste a tu Rosita y debiste conformarte con este copiloto. Tengo mucha suerte de contar con amigos como tú. Inmerecida bondad del Creador, para este viajero cibernético que le gusta escribir. No he logrado narrar lo que gozamos, pero, de lo que estamos seguros, es que volveremos a algún otro lugar con el favor de Dios y la pericia al volante de Carlos Morán Euribe, un amigo de verdad. Gracias.


viernes, 12 de febrero de 2010

"EL PERRO MUERTO" ¡Locuras de juventud!.

Esto corresponde, definitívamente, a mi ayer. Locuras de muchachos no habilitados de propina, con sed y hambre. Día especial: el sábado. Horas sin sol y dispuestos a verlo aparecer nuevamente. Edad de los adolescentes: 15 a 17 años. Sin planificación ni deseos de molestar. Aventura juvenil y deseos de ganar experiencia. Muchachos de barrio, futboleros y palomillas pero, ¡mucha atención!: "cedíamos el asiento a las personas mayores y, en especial, a las damas". ¡Otra generación!.

En el jirón González Prada de Surquillo, antes de cruzar "el zanjón", existía un café-cena; en realidad, la famosa "fonda china" de nuestra pinturera Lima. Viene mi evocación, a propósito de mi actividad de músico. Mi compadre Toribio, muy generoso, allá por 1974, me "dateó" que en el edificio del llamado Hotel Marsano, se requería un acordeonista para matizar sus noches. Allí acudí y allí quedé. "Las Neblinas", especie de Piano-Bar, previo acuerdo de dolarillos, me contrató.

A golpe de las 11 de la noche, decidido de ponerle algo al "buche", crucé el puente Gonzáles Prada y..., ¡grata sorpresa!. En el mismo lugar y con su letrero de hacía más de 25 años, continuaba en actividad el recordado "café-cena" del chino Juán. En busca de mi "sopita criolla" y mi "lomito saltado" del ayer, ingresé y no pude contener mi emoción de hallar, sentadito, frente a su sonora Caja y fumando como siempre, al ya venerable chinito. Era miércoles y me senté frente a él.

Se acercó hacia mi y muy amablemente requirió mis pedidos. Su voz sonó como antaño: "¡Sopa criolla, lomo saltado y pan sólo!". Me observaba con atención y, desde su rincón, sobre sus gastados anteojos, la mirada del chinito, se metía cada vez más en el comensal. Recordé a Rufino Valenzuela, Raúl Goya, Roque Cárdenas, Enrique del Pino, Carlitos Loayza y todos mis amigos surquillanos con los que solíamos llegar, especialmente, los sábados de mi querida juventud..

Aquel fue el grupo "perromuertero", el mismo al que el chinito Juán, con su "generosidad de siempre", advirtió, en una noche de sábado de Febrero del 49, que no nos íbamos a ir sin pagar.Ya tenía experiencia con nosotros pero, quería sacarse el clavo. La verdad es que se la hicimos y no volvimos más. Habían transcurrido 25 años y el destino me ponía en sus manos porque, se me acercó y pidiendo disculpas anticipadas, me preguntó: "Por casualidad, ¿Ud. surquillano?. Porque su cara me es familiar.

Afirmé que sí. Agregó: Ud. venía antes con amigos "perromuerteros?. No me quedó más remedio que afirmarlo. ¡Qué verguenza!.  El señor locutor, el músico visitante, frente a quien nos hiciera "tremenda advertencia" años atrás. Y, volvió a preguntar: ¿"Cómo lo hicieron?. Me levanté y juntos llegamos a la cocina. ¡Seguía, la misma abertura del techo! ¡La de la fuga!. Se lo expliqué y, como si hubiera develado un misterio, exclamó:  "¡Ahora, ya puedo morir en paz!". Créanlo. Seguiríamos siendo, ¡grandes amigos!.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡BIENVENIDOS! LES DICE JOSÉ CARLOS SERVÁN MEZA "EL SURQUILLANO".

José Carlos Serván M.
Este es nuestro blog predilecto. Está dedicado a revivir toda una vida que transcurrió desde nuestra sana niñez, a esta etapa invernal que sabemos soportar. Es mi homenaje a los amigos de siempre, los eternos, los que a pesar de haber partido al más allá, siguen presentes en nuestros eternos recuerdos. Mi gratitud a los que me formaron en la educación escolar y muy especialmente a mis padres Don Angel Serván Chuquivala y Bárbara Meza Lindo de Serván. Igualmente a mi hermano Angel Pablo, que incentivó mis profesiones.

Un evocar tiempos lejanos y recordar nuestras palomilladas por San Diego, Colina, Inca, San Miguel, San Pedro, San Carlos, Carmen, San Agustín, Santa Rosa, Dante, Leoncio Prado, González Prada, Huascar y todas las calles que sirvieron para marcar nuestros pasos. A mis centros escolares de primaria: el colegio fiscal 4404 del profesor Zegarra, más recordado como "el chato" y el emblemático de muchos surquillanos, el Colegio "Primavera o "401" de la entonces avenida Primavera haciendo esquina con General Suárez.

La oportunidad de revivir viejos tiempos de nuestra educación secundaria y nada menos como los que, a mucha honra, inauguramos en 1950 la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" y que transcurridos sus tres primeros años optó por convertirse en el emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma" de Surquillo. Es un orgullo pertenecer a la primera promoción, egresada en 1954 y a la que simbólicamente llamaré "Promoción Salustio Maldonado Robles", verdadero gestor de profesionales en el arte y la comunicación.

Precísamente a este personaje emblemático del "Ricardo Palma", nuestro compañero de promoción Justo Linares Chumpitaz y quien suscribe este blog, le rendimos un emocionado homenaje de reconocimiento a su labor de docente y le otorgamos un Diploma de Honor años atrás, en emocionada ceremonia que contó con la presencia del Director, invitados especiales y una representación estudiantil del plantel. El radica ahora en la ciudad de Arequipa y desde aquí le enviamos nuestros emocionados saludos.

"EL SURQUILLANO", sólo pretende ser la voz de los que nacimos y nos forjamos en el cálido suelo del distrito de Surquillo. Vimos la primera luz en la calle Leoncio Prado en 1934, cuando pertenecíamos a Miraflores. La calle Carmen nos hospedó hasta el terremoto de 1940 y de allí partiríamos a San Diego 566, la residencia propia de los Serván Meza, gracias al esfuerzo de nuestros padres. Toda una historia que nos da motivo a recordar nombres y hechos de famosos surquillanos y amigos de siempre.

Tendremos aquí la oportunidad de congregar a las diversas promociones del "Ricardo Palma" y reseñar a muchos de nuestros amigos de la infancia. Están abiertas estas puertas con la verdadera hermandad que nos acompaña. Seguimos visitando San Diego, donde nos esperan siempre nuestros queridos hermanos. Hay una gran mayoría de veteranos que emigraron como nosotros, en busca del techo propio para nuestras familias. Pero nuestro corazón se mantiene firme en mi querido Surquillo. ¡Bienvenidos! Gracias.