miércoles, 30 de abril de 2014

DON MANUEL MIGONE MAGGI Y SU PANADERIA "LA NACIONAL". ESQUINA DE DANTE Y LEONCIO PRADO. ¡RICO PAN!

Viene a nuestra memoria un personaje muy querido de nuestra niñez y juventud. Un caballero al que tuvimos el alto honor de volver a ver en una de nuestras visitas al barrio que nos vio nacer y justo en la panadería que le dio fama y es motivo de esta reseña. Se trata de Don Manuel Migone Maggi, a quien admiraba de niño por la voz que poseía. Gran tono, casi un cantor. Época de grandes colas para todo. Su negocio, la panadería "La Nacional", no se libraba de esto y estaba allí presente para poner orden. Tremenda voz.

Generalmente acontecía en horas de la mañana, cuando el desayuno nos esperaba y éramos los que, con nuestras bolsas en mano, esperábamos llegar a la caja y pedir nuestros treinta panes franceses. Aquel local todavía existe, pero ya no está Don Manuel. Tuvimos la suerte de verlo por última vez creo que a comienzos de este siglo. Se conservaba perfecto y le conversé de aquellos años. Con la misma voz y figura. Sin duda un reflejo de su sana existencia. Estaba alejado del negocio.

Por el apellido era sin duda alguna italiano y llegado de muy niño. "La Nacional" ya existía después del terremoto de 1940 y Don Manuel estaría por los 30 años de edad. Nos deslumbrábamos cuando el pan salía calentito del horno y depositado en canastas muy grandes y de allí a los depósitos para la venta. Ese sonido lo tengo en la memoria como si fuera ayer. Su aromático olor y que se nos hacía agua la boca. Existía la variedad más diversa de panes que se puedan imaginar.

Además del pan francés, que muchas veces era de "harina blanca", grande, con buena miga y bien cocido y sólo costaba 5 centavos o quizá menos, teníamos para escoger el "pan de punta", el "tolete", el "pinganillo" y el "chalaco", un pan grande y familiar. Por las tardes y retornando del colegio, nos comprábamos el famoso "chancay", ¡qué delicia! Y siempre al frente de su negocio, "Don Manuel". Un personaje inolvidable y querido. La "yapa" era una galleta o un caramelo.

También existían por esos tiempos los "panaderos" de a triciclo. Era una delicia oler el pan cuando abrían sus depósitos. No existía el palacio municipal de hoy en San Miguel, pero vivían en esa calle la Sra. Zoila y a dos cuadras el Sr. Zurita que repartían pan de "La Nacional". Además alfajores y otras delicias que los colegiales esperábamos. Por supuesto que en las esquinas del colegio se apostaban otros pasteleros y que vendían las famosas "trancas", "bombas", turrones y melcochas.

Hemos vuelto a revivir el pasado y evocando a Don Manuel Migone Maggi, el dueño de la panadería "La Nacional" que todavía existe en el Jr. Dante, haciendo esquina con Leoncio Prado, calle en la que llegamos al mundo un 25 de Setiembre de 1934. Me siento orgulloso de ser surquillano y en estas reseñas dejamos nuestras pequeñas historias como testimonio de haber nacido y desarrollado en un distrito de gente honesta y trabajadora como lo fueron nuestros ancestros. Gracias.

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