viernes, 20 de julio de 2012

SURQUILLO ESTÁ DE DUELO. SE MUDÓ DEL BARRIO PARA SIEMPRE, PERO ESTÁ EN NUESTROS CORAZONES. CARLOS HAYRE RAMÍREZ.

Carlos Hayre
¡Surquillo te ama!
Creo que Carlitos se sentirá orgulloso de que le dediquemos esta reseña en "El Surquillano". Me aprovecho de las fotografías que ha publicado nada menos que otro surquillano ilustre, como lo es el amigo y poeta de la infancia Reynaldo Naranjo García. Él, como nosotros, supo mucho del artista musical que nos dejó hace pocas horas y que ha conmocionado a quienes supimos de su trayectoria. Más aún, a los que lo tratamos en nuestros años de la infancia y de la juventud. Es como gritar lo dicho desde el Centro Escolar 401, el "Primavera".Va dedicada esta pequeña crónica a los surquillanos actuales. 

Es parte de nuestra historia. De los que nacimos en este generoso territorio de muchachos humildes, pero talentosos. Lo sabe Reynaldo que, como yo, hemos trajinado por las fondas y chifas de González Prada y supimos y nos atrevimos a realizar los "perro muertos", una manera de condecorarse en habilidad y coraje. Pelotear por tantas calles como San Diego, Colina, Carmen, Leoncio Prado, Santa Rosa, Dante, San Miguel y San Agustín entre otras. Era el circuito obligado a transitar desde el hogar al colegio y viceversa. Cuando usábamos la chompa verde y desfilábamos en Fiestas Patrias en la Av. Larco. 

¡Que tal concentración! Reynaldo al
fondo y César a la derecha, proban-
do voces con la guitarra de Carlos.
Desde esos años gloriosos e inolvidables, supimos del arte de Carlos Hayre Ramírez, que vivía entre Gonzáles Prada e Inca, y los cantores del colegio. Esa guitarra sonaba y destacaba entre los maestros de antaño y, por citar un ejemplo, el Conjunto Santa Rosa que dirigía Augusto Naranjo y en el que destacaban con sus laúdes Juán Araujo y Pancho Estrada. Veteranos desde el año 1938. Los tuve ya en el año 48 en casa de mis padres y no me perdía una sola de sus actuaciones. A Carlitos Hayre, ya lo dije en otra nota, lo admiraba por esa tesón de demostrar su arte con su cantor el negro "Kiko", la época de "Bigote e' gato" y otras guarachas famosas.

Se ganaban sus buenos soles en el "Cavallini", uno de los circos que nos dejaron huellas eternas. Era el muchacho de 18 abriles que daba rienda suelta a su música. y se nutría con los aplausos de la concurrencia. Después, gracias a esas experiencias, se convirtió en eximio guitarrista e integró famosos conjuntos. "Los Cholos" con Gadea y Cabrejos en Radio Victoria y en grabaciones históricas al lado de González, Galecio y García, "Los Capitalinos". Ya se demostraba Carlos Hayre como extraordinario arreglista y siempre con ese perfil bajo, poco amante de las figuraciones baratas. 

Foto histórica que reúne a
tres genios: Reynaldo Na-
ranjo, Carlos Hayre y Cé-
sar Calvo. ¡Viva Surquillo! 
En 1969 retornaba a Lima Reynal Naranjo luego de haberse desempeñado como Jefe de Publicaciones de la Universidad San Cristobal de Huamanga y, por coincidencia, otro gran poeta, César Calvo, que retornaba a Lima, después de su estadía nada menos que en París. Ambos muy afincados en Surquillo y que tuvieron la oportunidad de ensayar y grabar su "Pequeña Historia de Poemas y Canciones", nada menos que con el acompañamiento de Carlos Hayre. Un tesoro que debe volver a salir a la luz. César y Reynaldo probaban sus voces y Carlos les daba el tono. Me imagino sus esfuerzos por lograr que los poetas "cantaran". A César lo he oído y tenía su voz un parecido a la de Leonardo Favio. Más poeta que cantor.

Y lo lograron. Las fotos de esta reseña son reveladoras y se las agradezco al poeta Naranjo, mi gran amigo y "colega infantil" que subíamos nuestros escritos al recordado mural del 401: "La Abeja". Todos los niños se encandilaban con la poesía de Reynaldo. Nosotros, muy calladitos tal vez, ya reseñábamos las actividades deportivas o celebraciones programadas del año. Podríamos decir que Carlos Hayre nos aventajaba en algunos años más, pero a la hora de hacer música y contribuir a esa armonía milagrosa de la amistad, fue único. Un surquillano de corazón, porque nació en Barranco, pero arraigado hasta los recuerdos más queridos. Gracias.

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