martes, 12 de octubre de 2010

CÓMO VIVÍAMOS LA TRADICIONAL PROCESIÓN DEL "SEÑOR DE LOS MILAGROS". RESUMEN DE UNA EXPERIENCIA SIN IGUAL.

El Señor de
los Milagros.
Surquillo, es un  distrito popular y por ende celebra con devoción la Procesión del Señor de los Milagros. En nuestro caso, evocando la infancia que se fue, solíamos ir con nuestros padres al centro de Lima. Ese deseo inmenso de Barbarita, mi madre, de llevarnos para pedirle al Señor todos sus parabienes.¡Qué gran multitud! Los hábitos morados, cual manto de santidad, se convertían en un paisaje maravilloso que hacía adorno a los jirones de nuestra querida Lima. ¡Qué bella era la Procesión! El fervor nos invadía en extremo. Recuerdo con mucho cariño a la tía Amalia Angulo. Una dama loretana que se hizo familia con la nuestra. Nos invitaba a concurrir a su hogar y con Zoila y Dora, sus hijas, éramos atendidos en aquel céntrico lugar de casa colonial y cuyo balcón nos permitía ver en primer plano al Cristo Nazareno. El tranvía que solía pasar por aquel sitio, nos dejaba su onda de ligero temblor. Una emoción tremenda se apoderaba de nosotros y quedábamos consternados ante esa efigie sagrada. No puedo olvidar las lágrimas de mi madre al orar.

Este surquillano que evoca sus recuerdos con mucha nostalgia, se inició como locutor en 1954. José Lázaro Tello, gran animador criollo, nos comprometió ese año a transmitir esta procesión desde el Club Social "Felipe Pinglo en  la Av. Abancay cerca al Parque Universitario. Tradicionalmente esta institución criolla le rendía homenaje y su Presidente que era Oscar Avilés, la primera guitarra del Perú, tocó para el Señor como los propios dioses. Un proscenio estaba instalado y actuaron muchos artistas, casi todos profesionales y famosos, que hicieron sentir sus voces al Señor. Ese mismo año, Don José Eduardo Cavero Andrade, propietario de Radio Victoria, previa felicitación por lo sucedido en el "Felipe Pinglo", nos envió al local de la Prefectura de Lima en la Av. España.

Otra vez el joven locutor, casi debutante, conducía el programa especial de homenaje al Cristo de las Nazarenas y esta vez con "Las Limeñitas" y el piano de Francisco Reyes Pinglo, connotado compositor y el querido Juanito Criado, el arquero cantor. Allí estuvo Serván el "surquillano", tomando experiencia y agarrándole más devoción al Nazareno. Eso no fue todo. Habían sido tan exitosas nuestras transmisiones, que fuimos invitados por la Municipalidad de la Victoria a otro desfile artístico desde lo alto de su Palacio Municipal. Aquella noche pernoctarían las Sagradas Andas en la Iglesia, tradicional sitio para albergar al Señor de los Milagros. Debutamos como redactor de glosas y allí estuvieron Jesús Vásquez, Los Embajadores Criollos, Judith Acuña "Wara Wara", mi esposa "Gaby Rossi", Las Limeñitas, es decir, todo el elenco artístico de Radio Victoria.

Han sido muchas las ocasiones que me ha brindado el Señor de los Milagros, de ofrecerle con devoción mi humilde homenaje. Estuvimos con mi esposa en el local de la cuadrilla de cargadores del Jr. Cañete y desde su terraza, casi frente a frente ante el Señor, le dedicamos una canción que Gaby no pudo concluir por la extrema emoción que sintió. Los dos, solos. Ella con su voz y nosotros acompañándola con el acordeón electrónico. Se podrán imaginar aquel privilegio de hallarnos frente a la Imagen Sagrada y percibiendo el olor a incienso y el estallido de los cohetes que estremecían aquel local. Llegamos allí gracias a nuestro querido amigo Enrique Cruzado Silva, cargador de aquella cuadrilla y repetimos el homenaje en años posteriores.

Este último domingo 10 de Octubre, en la urbanización Santa Isabel de Carabayllo, donde residimos, cumplimos con otra ofrenda y que sirvió para testimoniarle con mi familia, mi agradecimiento por su milagro de hacer que estos escritos se hayan hecho realidad. Seguimos con vida, luego de más de 2 años de mi operación de cáncer al colon y es a EL, al que sigo invocando por su bendición y protección a todos nuestros hermanos terrenales. Ha transcurrido mucho tiempo desde que, con mi Gaby, que lucía el hábito morado, asistíamos a la procesión. Esta ha sido una evocación de lo que, como profesionales del micrófono y el arte, pudimos realizar y que nos llena de sano orgullo. Gracias. 

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