lunes, 15 de agosto de 2011

CARLOS LOAYZA VERÁSTEGUI "PICHICUY". UN MARAVILLOSO AMIGO DE LA INFANCIA Y CÉLEBRE POR SUS OCURRENCIAS.

Carlitos Loayza y su tocayo.
Esta vez nuestra memoria se dirige a la infancia vivida en San Diego, el barrio, el sitio aquel de la quinta cuadra que nos congregaba a los muchachos a jugar con la virtud de la inocencia. La época del "trompo" o el "bolero". Carlos Loayza, no vivía precisamente en nuestra cuadra. Él era de Colina y sentía atracción por el club de fútbol, el "Ciclista Alianza" y llegó a jugar con su hermano David con mucho acierto. Zurdo y con mucha garra. No había partido que "pichicuy" no se agarrara a golpes con Pasión Ramírez.

Era amante de conversar siempre en replana y pegarle chapas a los amigos. Pintoresco en el vestir, nos dejaba turulatos cuando estrenaba un pantalón, muy bien planchado y "al tubo". Aquel estilo que impuso "Tin Tan" en sus películas. Cuántas veces jugamos en "la redonda" o el famoso parque llamado ahora "Ricardo Palma" de San Antonio. Le gustaba cantar y entonar las canciones de "Los Panchos" y arrancábamos con las introducciones a flor de labios y la verdad que nos sabíamos casi todos los boleros.

Nuestro cine favorito era "El Surquillo" que lo alternábamos con el "Miraflores". Desde las seriales de los años 40 hasta las películas mexicanas de María Antonieta Pons y que la entrada estaba prohibida para los menores de 18 años. Ingresábamos con bigotes falsos que lográbamos con el delineador de cejas nuestras hermanas. La verdad es que ahora que vemos la películas de esta actriz en la televisión, no tenían nada que resultara prohibido. Bueno, eran los tiempos en los que se cuidaba mucho la moral. Siempre ingresábamos.

Carlos Loayza, yo, Juán Zegama y Julio Zúñiga. Sentados:
Enrique del Pino, Bravo, "Pucha" Abanto y César Servan.
Y crecimos de lo más normal. Mi generación se distinguió por ser muy sana y divertida. Nos agradaba los fines de semana y las fiestas que organizaban las hermanas Cuba y todos los tonos que se festejaban en el barrio. En su hogar de Colina, cuántas veces concurrimos con nuestro acordeón e hicimos disfrutar a doña Juanita, su mamá, interpretando las viejas canciones que nos pedía. Sus hermanas Elena, Rosario y Luisa, más David, estaban siempre presentes y el señor Loayza padre, también disfrutaba de las fiestas.

Cada vez que concurría de visita, en los últimos tiempos, a ver a mis hermanos, tenía el gusto de reencontrarme con él y evocar tan añoradas épocas. Me sorprendió una vez en la peluquería de Roberto "Güalo" Chávez, cuando me entonó una composición mía de la juventud: "Algún día tu sabrás, lo que es amor corazón mío,..". La cantó completa y me hizo emocionar. Yo tengo muchas canciones y están inéditas. Jamás se me ocurrió entregarlas a mis amigos en la radio. Tampoco las interpreté en las fiestas como músico.

No pasó mucho tiempo de aquella reunión y de pronto nos sorprendió la noticia de su deceso. Todo fue tan repentino que no me enteré, pero supe que había congregado una cantidad de gente que lloraba su partida. La mejor indicación de su popularidad en el barrio que siempre quiso. Fue un gran Contador Público y amigo de toda la vida. Carlitos Loayza Verástegui "Pichicuy", hoy te recuerdo y te dedico estas lineas surquillanas, llenas de barrio y melancolía. Estás en la casa de Dios y para siempre. Te saludo con cariño de hermano. Gracias.

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