viernes, 5 de julio de 2013

EL DÍA DEL MAESTRO. HOY, MAÑANA Y ANTES. TODO PASADO FUE MEJOR.

Promoción del Centro Escolar 401. "El Primavera".
Me preguntaron una vez ¿Qué era un maestro para nosotros? Retrocedimos en el tiempo y nos ubicamos en los años 40 del siglo pasado y empezaron los recuerdos. El primero, el "carioco" Angel Fernández Dávila. director del 401. Su voz sonaba como el látigo del zorro. Enérgico y aconsejándonos a diario ceder el asiento a los mayores en los carros. A no dar escupitajos y respetar lo ajeno. Eramos apenas unos niños y allí estaba el poeta Reynaldo Naranjo haciendo sus pinitos con poesías a la flor. El tiempo nos ha hecho olvidar el nombre de nuestra querida profesora, pero no aquella travesura de tomar un lápiz y ser sorprendidos por el reclamo inmediato. Algo me hizo actuar como un rayo y aquel elemento fue a parar a uno de los bolsillos del mandil de Cadenillas. Inmóvil a todos y revisión general. Apareció "el culpable".

Los Hnos. Serván Meza.
Hasta ahora siento los chillidos del compañerito cuando, desde la Dirección, el "carioco" lo castigaba con tres correazos para que no lo volviera a hacer. Me encontraba abrumado y con sólo seis años de edad estaba avergonzado de lo hecho. Todo volvió a la calma y el negro Basso, mucho mayor que nosotros, había visto el asunto y me pedía le entregara mi propina o me denunciaba a la maestra. Adios "melcocha" o las famosas "trancas" rellenas de manjar blanco. Todo sucedió tan rápido y era consecuencia de mi miedo a los otros latigazos que recibiría en casa si se enteraban de lo sucedido. Hoy podrá parecer un abuso de los maestros y padres de ayer, pero fue así que crecimos derechos. Estudiábamos en los libros que heredábamos de nuestros hermanos mayores. Fuimos siete. Mi padre nos mantenía con su sueldo de policía.

Inauguramos la Unidad Escolar "Tomás Marsano"
Y no he olvidado a esos maestros. Repetimos el año porque nuestros padres se enteraron que éramos gorreros de tranvía, así que fuimos al colegio fiscal del famoso "Chato" Zegarra en San Agustín. Mercedes Filomeno fue la profesora que de manera mágica nos hizo querer los estudios. Nos amaba. Era una segunda madre para nosotros y le hacíamos caso en todo. La hora del recreo era maravillosa y no puedo olvidar los duchazos a los que se sometía a los que llegaban poco aseados. Nadie se quejaba. Los padres consentían esas lecciones. Todos los día revisión de calzado bien lustrado y calcetines limpios. No ingresaban al salón los "pezuñentos" y tenían que ir a la ducha. Gracias mamá. Íbamos impecables porque éramos hijos del Teniente Comisario Serván. Nunca nos sentimos importantes y no entendíamos qué era eso.

Promoción 54 del Colegio Nacional Ricardo Palma
El segundo año lo hicimos con la señorita Isabel Ibáñez, preciosa a nuestro modo de ver. Llegó el tercero y esta profesora era un ogro: la señorita Boise. De mal carácter y me hizo debutar en el rincón con mis orejas de burro. Recuerdo que quise ahogarme en un lavatorio. ¡Qué valentía! Aprobamos y volvimos al 401 en la avenida Primavera y en el salón de la señorita Rosa Pareja de Gil, otra madre por su cariño hacia los niños y cómo nos entregaba horas extras en su domicilio, cerca al colegio. Un cuarto año excelente y con grandes amigos que hasta hoy perduran. Llegó el Quinto Año con el "Chino Jiménez" y fue época de excursiones a la "Huaca Juliana" y a volar cometas. Visitamos museos y aprendimos a rezar al ingreso y a la salida. También de jugar fulbito en la chacra, a espaldas de lo que fue la factoría del tranvía chorrillano.

Con Justo Linares.
Del colegio al trabajo.
Hubo un sexto año y fue con Moisés Neyra "El Peta", porque se parecía a un "cachascanista" de aquel tiempo. Un verdadero maestro. Con una paciencia y nobleza para soportarnos. La verdad es que los chicos surquillanos que concurríamos allí, teníamos inquietudes fuera de lugar. Hubo el profesor de deportes y nada menos que José Chiarella, ex alumno y futbolista que militaba en el Deportivo Municipal. El portero Pablo y su quiosco, siempre sonriente y amable. La señorita Isabel, la "celadora", algo así como la secretaria del Director. Veinte años después visitamos el colegio y estaba igualito. Isabelita con muchos años encima y el nuevo director abriéndonos los brazos en bienvenida. Recuerdo que fuimos al archivo y allí estábamos. Nuestras notas y los recuerdos que volvieron acompañados de lágrimas. Antes de nuestra jubilación visitamos sus aulas con un grupo de amigos e indagamos por los documentos mencionados del archivo. Con gran pena supimos que ya no existían.

Miguel Del Rosario, Jorge Filomeno, Víctor
Rabanal Cárdenas y Francisco Escudero.
Concluyo con nuestra secundaria en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" el año de 1950 con su director el Dr. Víctor Rabanal Cárdenas y su cuerpo de docentes. Salustio Maldonado Robles nos hizo ingresar al mundo de la locución y el radioteatro y Justo Linares Chumpitaz se recibió de periodista. Esta Unidad Escolar se convertiría en el hoy emblemático Colegio Nacional "Ricardo Palma" de cuyas aulas hemos egresado muchas orgullosas promociones de alumnos. La nuestra, la "54". Grandes maestros y verdaderos educadores. Mi abrazo a los ex alumnos y a los que nos vienen sucediendo. Mis recuerdos del "Zorro", Vaccaro, Orihuela y del "teacher" Urrunaga con su compadre José Cabrera, profesor de Matemáticas. ¡Feliz Día del Maestro! Nuestro abrazo a los actuales maestros que tienen la sagrada misión de formar nuevas promociones. Gracias.